{"id":667,"date":"2024-08-12T21:06:42","date_gmt":"2024-08-13T04:06:42","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=667"},"modified":"2024-08-12T21:12:59","modified_gmt":"2024-08-13T04:12:59","slug":"amores-que-matan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/08\/12\/amores-que-matan\/","title":{"rendered":"Amores que matan"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"431\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Joyas-Antiguas-Tipos-Madrid-1024x431.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-668\" srcset=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Joyas-Antiguas-Tipos-Madrid-1024x431.jpg 1024w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Joyas-Antiguas-Tipos-Madrid-300x126.jpg 300w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Joyas-Antiguas-Tipos-Madrid-768x324.jpg 768w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Joyas-Antiguas-Tipos-Madrid.jpg 1068w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Por Raquel Pietrobelli<\/p>\n\n\n\n<p>Era sabido cuando Felicitas de las Mercedes Anchorena de \u00c1lzaga \u2014para el barrio, do\u00f1a \u201cGigi\u201d\u2014 entraba a la panader\u00eda o al s\u00faper, porque inundaba la atm\u00f3sfera con su perfume franc\u00e9s, exquisito resabio de sus pasadas \u00e9pocas de oropeles y esplendor.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos est\u00e1bamos acostumbrados a la Gigi, a los susurros de seda y sat\u00e9n de sus vestidos cuando caminaba, a los tules, muselinas y brocados, a sus collares de perlas (nunca supimos si eran realmente aut\u00e9nticas, o fake, como dicen ahora), a sus mantillas de seda, bordadas con cintas de raso y terciopelo, a sus guantes de encaje y plumeti, a sus estolas de piel en invierno, a sus pamelas extravagantes, a sus entallados sacos se\u00f1oriales con enormes hombreras\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los que no la conoc\u00edan caminando por las veredas de Palermo, miraban asombrados a esa dama encumbrada y se\u00f1orial, como a los viejos personajes encumbrados de la revista \u201cHola\u201d, o escapada de una vieja pel\u00edcula de Bu\u00f1uel. Los que siempre la ve\u00edamos ya sab\u00edamos que la Gigi sal\u00eda de compras revolucionando a los transe\u00fantes desprevenidos, habituados a la chatura de la opacidad citadina y cotidiana. Sal\u00eda a menudo con Donatello, Heriberto, Archibaldo; a veces tironeaba de Clodomiro, Francesco y Guglielmo, no s\u00e9 cu\u00e1ntos perros ten\u00eda. Para m\u00ed eran todos iguales, pero ella los distingu\u00eda perfectamente y les hablaba como si fueran sus hijos. Y ellos obedec\u00edan. Una vez nos cont\u00f3, divertida, que esos nombres raros hab\u00edan sido de los mayordomos de ellos, cuando su familia pertenec\u00eda a la encumbrada clase argentina de terratenientes, de rancias prosapias provenientes de nuestros insignes pr\u00f3ceres argentinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Iba maquillada como para entrar a un set, crey\u00e9ndose ella la primera figura de las \u00e9pocas doradas del cine. Pero aun as\u00ed, con esas ingenuas veleidades de actriz del cine mudo, era simp\u00e1tica y dicharachera, alegre y rimbombante, hablaba y saludaba a todo Palermo, hasta a los curiosos que no conoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda una edad indefinida. \u00a1S\u00f3lo Dios sab\u00eda cu\u00e1ntos a\u00f1os cargaba en sus fr\u00e1giles espaldas!, portaba la imprecisi\u00f3n atemporal de las mujeres que siempre fueron ricas. Podr\u00eda tener cincuenta, sesenta o noventa, con un cutis impoluto, acostumbrado a la buena vida, los viajes, a los sabores ex\u00f3ticos, a las buenaventuras que te dan el pase tan solo si tienes muchos billetes en el banco. Ten\u00eda el talante de los seres que escanciaron bien la vida, sibaritas sin premuras ni agitaciones, ni problemas irresolubles que una cuenta pr\u00f3spera no pudiera solucionar; ella no corr\u00eda ni tropezaba en la vida, ella se deslizaba por la existencia, et\u00e9rea, con la gracia de una gacela, entre los placeres, Chanel N\u00famero 5, los recuerdos de profusos amantes, y caviar Beluga.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dec\u00eda que era descendiente de Juan Francisco Borges, abuelo de Georgie, militar y pol\u00edtico, primer l\u00edder federal de su provincia natal, Santiago del Estero, que hab\u00eda sido fusilado por sus convicciones pol\u00edticas, por orden de Manuel Belgrano. Su casa era la m\u00e1s se\u00f1orial de Palermo, nadie sab\u00eda con cu\u00e1ntas sirvientas viv\u00eda, o c\u00f3mo era su vida en la vieja casona. Los chismosos dec\u00edan que de rica no ten\u00eda nada, ya que era la \u00faltima sobreviviente de una adinerada familia, y nadie la asist\u00eda; que supo rematar todas las cosas de valor para poder sobrevivir: los cuadros de Modigliani, las porcelanas de S\u00e8vres, los cubiertos de plata Lappa, los marcos de oro, las alfombras persas, los candelabros de caireles, sus joyas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, la buena de Gigi desapareci\u00f3.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tan acostumbrados est\u00e1bamos a la Gigi, a los efluvios de sus perfumes, al tintineo de sus collares, al bullicio de sus perros, que nos preguntamos qu\u00e9 le habr\u00eda pasado, porque no la vimos m\u00e1s. Ca\u00edmos en la cuenta de que nadie ten\u00eda ni siquiera un n\u00famero de tel\u00e9fono suyo, ninguna conexi\u00f3n, ning\u00fan enlace. Lo que nos preocup\u00f3. No ten\u00eda parientes cercanos; a la servidumbre tampoco la conoc\u00edamos. Es que Gigi, a pesar de su locuacidad y extravagancias, era muy reservada. Nunca ampliaba los detalles de su vida privada, para desencanto de las chusmas del barrio. Es que Gigi sab\u00eda detectar las preguntas insidiosas o entrometidas. Siempre respond\u00eda con una sonrisa \u201cQui lo s\u00e1\u201d, cerrando p\u00edcaramente un ojo. El verdadero mensaje era \u201cEso no te voy a contar ni semi muerta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pas\u00f3 una semana, el farmac\u00e9utico de la esquina quiso proceder. Se arm\u00f3 entonces una junta expr\u00e9s de vecinos-lo que hac\u00edamos solo en casos extremos, por inundaciones, por incendios, por robos, o alg\u00fan homicidio o suicidio que desafortunadamente ocurr\u00edan, aunque muy de vez en cuando-. <\/p>\n\n\n\n<p>Ante la ausencia prolongada de Gigi, decidimos que un vecino denuncie a la polic\u00eda. Lo que descubrieron en la vieja casona, les hel\u00f3 la sangre. Fue motivo de charla por a\u00f1os, en los negocios, en las comidas, en las peluquer\u00edas, entre las chismosas del barrio. <\/p>\n\n\n\n<p>Tiraron la puerta abajo. Y vieron algo espeluznante, un cuadro de horror y desgracia. Los cuartos, infectados de hedor; los perros hambrientos y sucios deambulando por la casa, entre sus heces, v\u00f3mitos y r\u00edos de sangre seca. No hab\u00eda cuadros, ni alfombras, ni cristales. Era como la tierra de nadie, el escenario de una a\u00f1eja y sangrienta guerra. Por all\u00ed pas\u00f3 una inmensa guada\u00f1a, y arrastr\u00f3 todo: las alcurnias, las finezas y los antepasados ilustres.<\/p>\n\n\n\n<p>Una desvencijada camita de colch\u00f3n deformado por el uso, una mesa de madera maltratada por el tiempo, dos sillas de paja, y un viejo espejo ovalado, mohoso y sucio, era todo el mobiliario existente. En otra habitaci\u00f3n, en un palo largo se acumulaban sus vestidos olorosos de naftalina, sus sombreros deste\u00f1idos y sus falsos collares de perla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Pobre Gigi! \u00a1Cu\u00e1nto le habr\u00e1 costado mantener una vida irreal! \u00a1C\u00f3mo le habr\u00e1n pesado sus ra\u00edces<br>de doradas apariencias como para pretender llevar una vida acomodada y agraciada! Cuando en realidad era tan triste su vida: soledad y privaciones, tan solo a\u00f1ejos recuerdos de un pasado esplendoroso de riquezas y amores.<\/p>\n\n\n\n<p>Heriberto y Francesco se disputaban el f\u00e9mur. Guglielmo y Clodomiro masticaban, gustosos, los \u00faltimos restos del om\u00f3plato, todav\u00eda con algo de carnes desgarradas. El cuero cabelludo arrancado a dentelladas, yac\u00eda en el piso, como signo de un horrible cuadro macabro. Todav\u00eda conservaba sus manos, en unos brazos triturados que eran masas deformes de sangre e hilachas de venas. Se notaba que quiso defenderse, pobrecita.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 estaba tirado el frasco de Chanel n\u00famero 5, que Dios sabe de d\u00f3nde lo habr\u00e1 sacado, roto sobre una vieja alfombra ra\u00edda; y un revoltijo de sus maquillajes, polvos y coloretes, fieles amigos en los \u00faltimos regodeos de su coqueter\u00eda, que nunca perdi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Triste destino el de la Gigi. Me hizo pensar en tantas cosas. En que hay amores imposibles. Amores traicioneros. Amores no correspondidos\u2026 que hay amores que matan.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Raquel Pietrobelli Era sabido cuando Felicitas de las Mercedes Anchorena de \u00c1lzaga \u2014para el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":668,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,52],"tags":[],"class_list":["post-667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuentos-secciones","category-secciones"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667"}],"collection":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=667"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":672,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions\/672"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}