{"id":661,"date":"2024-08-12T20:54:39","date_gmt":"2024-08-13T03:54:39","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=661"},"modified":"2024-08-12T20:54:40","modified_gmt":"2024-08-13T03:54:40","slug":"dejame-vivir-conmigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/08\/12\/dejame-vivir-conmigo\/","title":{"rendered":"D\u00e9jame vivir conmigo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"467\" height=\"700\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/c7ebfce275d31f9bb3bf2088195bc503.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-662\" srcset=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/c7ebfce275d31f9bb3bf2088195bc503.jpg 467w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/c7ebfce275d31f9bb3bf2088195bc503-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Por \u00c1ngela Sepulveda<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, ins\u00f3lito, para nada com\u00fan, el pedirse ese permiso. El decirse a s\u00ed misma &#8220;d\u00e9jame vivir mi vida\u201d,<br>aunque ya seas mayor. Mariana, as\u00ed se llama y naci\u00f3 hace sesenta y siete a\u00f1os, en un hermoso pueblo<br>que sin el bullicio de las urbes, ofrec\u00eda un cobijo de verdes y m\u00e1gicas monta\u00f1as. Donde los viejos se<br>paseaban para husmear en las calles, los recuerdos atravesados en sus mentes. Pueblo situado en el<br>centro de Colombia, ba\u00f1ado por mil lunares de caminos inconclusos y sembrado con sosiego por<br>agricultores campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed no hac\u00eda ni fr\u00edo, ni calor, era un clima tibio, suave y perfecto, recuerda Mariana, eran d\u00edas de<br>blusas frescas y, en la noche, calientes abrigos tejidos con lanas de ovejas, acompa\u00f1ados con<br>chocolate hervido y bien batido, lo cual permit\u00eda un profundo dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por los avatares de la vida, con su familia, terminaron viviendo en otro pueblo. Gracioso,<br>peque\u00f1o. B\u00e1sicamente constituido por dos largas calles m\u00e1s una plaza central.<\/p>\n\n\n\n<p>Donde no pasaba nada m\u00e1s que las angustias minimizadas del escuchar alguna que otra pelea de<br>perros o gatos en las noches y su maullar. All\u00ed mismo Mariana estudi\u00f3 con su hermana menor en un<br>colegio de monjas con un hermoso nombre, \u201cLos sagrados corazones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda que, a los casi 11 a\u00f1os, en el mes de julio de 1969, se encontraban ansiosamente<br>disfrutando, a transmisi\u00f3n televisiva de la llegada del \u201cHombre a la Luna\u201d, en su peque\u00f1o televisor<br>gordito de color rojo y blanco, el cual ten\u00eda una gran antena. Estaban sentados con su hermano, un<br>amigo de \u00e9l, y la familia, cuando las glorias del desarrollo femenino se hicieron presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero decir, Neil Armstrong pis\u00f3 la luna. Y justo en ese preciso instante, Angela sinti\u00f3 como una<br>lluvia tibia, roja y pegajosa se deslizaba, gota a gota, entre sus piernas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana vest\u00eda un pantal\u00f3n blanco de moda, hermoso, que adoraba, y ese pantal\u00f3n, lo vio mancharse<br>de un vivo carmes\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Corri\u00f3 Mariana a la habitaci\u00f3n y su madre la sigui\u00f3, ella, como buena observadora, se hab\u00eda<br>percatado que acababa de ocurrir un cambio f\u00edsico en la vida de su hija y le explic\u00f3 los cuidados a<br>tener.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre de Mariana, amarrada al pasar del tiempo, de ideas tradicionalistas, crey\u00f3 que la<br>soluci\u00f3n para resolver sus precariedades econ\u00f3micas hab\u00eda llegado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los remolinos vertiginosos que produce el viento donde el polvo vuela, as\u00ed la madre de<br>Mariana le expresaba vociferando, con marcado \u00e9nfasis, muy claras sus intenciones de casarla con<br>un pretendiente rico, que iba a aparecer en el umbral, un d\u00eda de estos.<br><br>Pero la vida de Mariana cambi\u00f3 desde ese momento. Los torbellinos de emociones dominaban sus instintos y as\u00ed mismo, todos sus instantes. Convirti\u00e9ndose estos, en \u201cduendes invisibles&#8221; que controlaban y dirig\u00edan sus emociones apresuradamente, incapacit\u00e1ndola para seguir adecuadamente la marcaci\u00f3n correcta de esa br\u00fajula, que cada qui\u00e9n poseemos por destino propio y la cual, se supone, conduce hacia un \u201ccamino correcto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El libre albedr\u00edo se hizo presente con demasiada fuerza, cual volc\u00e1n en suprema erupci\u00f3n. Lleg\u00f3 la emancipaci\u00f3n de su persona, nada la atemorizaba, nada la deten\u00eda. Lleg\u00f3 tambi\u00e9n la rebeld\u00eda, producto de su edad. Entendi\u00f3 que, por ser mujer, sus padres no le iban a pagar m\u00e1s estudios, debido a la falta de<br>recursos econ\u00f3micos en la familia. Al hermano de Mariana s\u00ed, escuch\u00f3 a su madre decirle a su padre, a \u00e9l s\u00ed, \u201charemos todos los esfuerzos y le pagaremos todos sus estudios\u201d \u201cy hasta que vaya a la Universidad\u201d. Fue duro el golpe, ya que era buena estudiante y le gustaba hacerlo. Sinti\u00f3 que de un tajo le cortaron sus alas y estas, heridas, ya no volaban con la misma intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>A cambio, sus padres la inscribieron para atender clases de Comercio, as\u00ed se llamaba, una<br>educaci\u00f3n T\u00e9cnica como para formar secretarias, carrera corta de 2 a\u00f1os, donde los estudiantes eran variopintos, de todas las edades, variados rangos sociales y estirpes culturales indefinibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Termin\u00f3 Mariana haci\u00e9ndose muy amiga de dos locos, que atend\u00edan el mismo curso. Uno pl\u00e1cido y sereno, muy inteligente, que todas las clases las atend\u00eda perfectamente y su rendimiento estudiantil era inigualable; el otro era el vago, nunca llevaba ni cuadernos, era un cero a la izquierda, pero tan gracioso y<br>simp\u00e1tico que as\u00ed se compraba a todo el mundo, con sus chistes y sonrisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despilfarrando la vida, se iba Mariana con sus dos amigos por las fincas cercanas a coger manzanas o caminar y divisar las nubes, por no asistir a clase. La vida segu\u00eda girando tan r\u00e1pido a su alrededor que no ten\u00eda tiempo casi ni de digerir tanto cambio, tan variado, y eso la excitaba a seguir d\u00e1ndose cuerda a s\u00ed misma para agilizar en su intr\u00e9pido andar y voltear por all\u00ed y recorrer por all\u00e1. Lugares ins\u00f3litos prohibidos a su edad, entre los 13 y 14 a\u00f1os, muchacha de familia \u201cbien\u201d con tradiciones en la espalda, pero con ganas de volar y crearse su propio mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda cu\u00e1l era ese mundo, ni su origen, pero seguir estudiando para ser secretaria, no; le llamaba m\u00e1s la atenci\u00f3n compartir con ese grupo tan heterog\u00e9neo de estudiantes; el escuchar y ver a unas profesoras cabezas cuadradas, lo consider\u00f3 ambiguo ese mundo, la desilusionaba y, por lo tanto, decidi\u00f3 no volver<br>m\u00e1s a clase.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas amigas nuevas, dos hermanas, que la mayor flaca, elegante y de unos 20 a\u00f1os, hab\u00eda trabajado en un hotel y le dijo Hola\u2026 Mariana, si quieres ganarte tu propia plata ve all\u00ed, es el mejor hotel de la regi\u00f3n, ya has estudiado un tiempo para ser secretaria, s\u00e9 que necesitan a alguien all\u00ed. Ella no lo pens\u00f3 dos veces, fue con su madre, y el gerente la acept\u00f3 de inmediato. Su figura era entre la ni\u00f1a inocente, pero a la vez astuta en su mirada, con una hermosura clara, que se tornaba t\u00e1cita y misteriosa en su misma belleza.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Fue pisar ese elegant\u00edsimo hotel de \u201c5 estrellas\u201d para ir descubriendo que era como todas las<br>estrellas juntas. El lugar era maravilloso, frente a un gran lago, rodeado de aguas termales, donde,<br>adem\u00e1s, pod\u00eda vivir en otro hotel encantador de la misma cadena que estaba a pocos metros. Era un<br>sue\u00f1o hecho realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana se sent\u00eda como la protagonista de una novela o, mejor a\u00fan, como una mariposa danzante,<br>entre los variados y exquisitos aromas del elegante restaurante y la m\u00fasica suave de fondo que<br>reinaba en el hotel. No hab\u00eda que dudarlo, era uno de los mejores hoteles no solo de la regi\u00f3n, sino<br>del pa\u00eds, todo era la elegancia y el confort supremo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sucedi\u00f3 que, a las pocas semanas de iniciar ese maravilloso trabajo, se realiz\u00f3 un Congreso y<br>Mariana conoci\u00f3 al organizador de ese evento la noche del cocktail de inauguraci\u00f3n, y ah\u00ed conoci\u00f3 al<br>primer psic\u00f3pata de su vida, que le cambi\u00f3 su andar y la enred\u00f3 hacia la insaciable bestia que logr\u00f3<br>atraparla, cual cazador astuto hacia sus fines. Qu\u00e9 la absorbi\u00f3, la debilit\u00f3 con palabras dulces.<\/p>\n\n\n\n<p>Usurp\u00f3 la cotidianidad de la joven que trabajaba en un hotel. Sin permitirle casi, el respiro normal a<br>que un ser humano tiene derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 viol\u00f3 con todos los toques del \u201cromanticismo falso y enga\u00f1oso\u201d sus ilusiones de joven y sus<br>explosivas y aut\u00e9nticas sonrisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Su psicopat\u00eda fue repugnante. Era el encantador de serpientes de la regi\u00f3n. Un \u201cplayboy\u201d pol\u00edtico<br>joven, y muy de moda, con su diab\u00f3lico atractivo. Casado con hijos y bebe a bordo, con el cuento<br>t\u00edpico y normal de novela rosa la conquist\u00f3,\u201dno me entiendo nada bien con mi mujer y nos vamos a<br>divorciar, pero el hijo est\u00e1 peque\u00f1o y tengo que esperar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed le debilit\u00f3 toda su inocencia, sus sue\u00f1os, dici\u00e9ndole que la adoraba; la segu\u00eda, la asfixiaba con<br>sofocante palabrer\u00eda cortej\u00e1ndola con regalos, comidas y bailes, le mostr\u00f3 un mundo que \u00c1ngela, en<br>su tierna juventud de pueblerina, no conoc\u00eda; la volvi\u00f3 mujer a su manera, a su total abuso, siendo<br>ella toda una menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana creci\u00f3, se volvi\u00f3 m\u00e1s grande, m\u00e1s madura y despu\u00e9s de un par de a\u00f1os, se dio cuenta que<br>estaba con un monstruo y ya nadie la detuvo m\u00e1s y lo dej\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 corriendo un d\u00eda porqu\u00e9 le dol\u00eda el alma, la hab\u00eda lastimado; ella misma ten\u00eda que salvarse<br>\u2026nunca jam\u00e1s lo volvi\u00f3 a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lleg\u00f3 a creer solo en ella y no m\u00e1s en ning\u00fan hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Al pasar de los d\u00edas, fue conociendo otros seres humanos, m\u00e1s cordiales, que le arrullaron no solo<br>el cuerpo si no tambi\u00e9n el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana se volvi\u00f3 a armar, con el \u00edmpetu m\u00e1s ac\u00e9rrimo continu\u00f3, limpi\u00f3 y purific\u00f3 su dignidad de<br>ser humana, continu\u00f3 a toda marcha, descubriendo caminos imparables.<\/p>\n\n\n\n<p>Se volvi\u00f3 toda ella, la mujer m\u00e1s codiciada de toda una regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Mariana sal\u00eda de su trabajo a recorrer las calles en la ciudad capital donde por esa \u00e9poca hab\u00eda llegado a vivir, descubr\u00eda que con cada pisada la ciudad temblaba a su alrededor. Las \u201cse\u00f1oras<br>bien\u201d al pasar junto a ella, se echaban la bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como si toda la vida de Mariana estuviera escrita en la atm\u00f3sfera de esa ciudad, era divina y<br>as\u00ed sent\u00eda, ya era ella, la nueva mujer, llamada Mariana.<br><br>Compartiendo pasos adoquinados, embarrados, cementados, asfaltados, Mariana recorr\u00eda caminos in\u00e9ditos de la vida y fue as\u00ed que aprendi\u00f3 a reconocer a los psic\u00f3patas. A estar alerta al detector espiritual que siempre emite una se\u00f1al, algo se cae al piso, o se rompe algo, o suena un sonido inexplicable, Mariana est\u00e1 atenta, son los avisos, son los anuncios, de ojo, cuidado, ALARMA.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariana dice que ya la tiene clara, a sus sesenta y siete a\u00f1os por fin pudo decir que el detector de psic\u00f3patas masculino le funciona, cien por ciento seguro, solo con dos o tres encuentros ya, detectados y tachados, psic\u00f3patas. Hace nada m\u00e1s que un mes, recuerda Mariana, se reencontr\u00f3 con un viejo conocido y fue f\u00e1cil distinguirlo e identificarlo, por ejemplo; sus ojos estaban muertos, no ten\u00edan expresi\u00f3n alguna, la mirada estaba perdida. Solo hablaba de \u00e9l, crey\u00f3 enredarla entre sus consabidas y manipuladoras<br>redes, le prometi\u00f3 y le jur\u00f3 amor eterno, franco y leal, y mientras Mariana le escuchaba, ella misma se aterraba por dentro de su ser, al ratificar el grado de cinismo que acompa\u00f1a a los psic\u00f3patas pueden mentir y viento, diciendo un r\u00edo de sartal de mentiras e imbecilidades y no parar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que tu cuentes no es importante, jam\u00e1s te preguntan algo relacionado con lo que tu hablas,<br>o sobre tu vida, no son emp\u00e1ticos, no pueden entablar conversaciones, solo hablan de ellos, que quieren, que tienen, jam\u00e1s hablan a qu\u00e9 le temen\u2026 eso s\u00ed no. Tu vida al lado de ellos es cero, no les importas. No existes. Lo dice Mariana, con absoluta certeza, haciendo un recorrido r\u00e1pido y elocuente de esos andares que por la vida se ha permitido dar.<br><br>Eso forma parte del an\u00e1lisis que el detector espiritual que llevamos dentro, a todos informa, pita, suena como una bocina, avisa\u2026pi..pi..pi y ah\u00ed sabes no es normal, es psic\u00f3pata. \u00bfQu\u00e9 quiere decir psic\u00f3pata? Que no puede amar, no siente y, lo peor de esta enfermedad mundial, es que no tiene cura. La persona est\u00e1 enferma de por vida. Por qu\u00e9 se le muri\u00f3 el alma, eligi\u00f3 ser un demonio en vida. Solo absorbe, exprime, abusa, extrae, pero no da ni una sonrisa y, s\u00ed lo hace, es para mostrar aparentemente que es feliz, pero son seres sin alma, sin vida, sin felicidad: ni la sienten, ni la dan, ni la reciben.<\/p>\n\n\n\n<p>Para no continuar en ese debatir de si su pr\u00f3xima pareja ser\u00e1 fiel o ser\u00e1 honesto, o ser\u00e1 nuevamente otro nuevo psic\u00f3pata \u2015como todos dicen siempre, \u201clos malos\u201d, son \u201clos otros\u201d\u2015, Mariana prefiri\u00f3 vivir sola y estar sola. Evitar discusiones, peleas, altercados, &#8220;contenturas de momento\u201d, alegr\u00edas o sensibler\u00edas, etc, etc. Sobre todo, el no tener que espiar, ni cuidar a un marido nunca m\u00e1s en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo comenz\u00f3 a encajar en forma distinta a lo normal, ya no le preocupa el agradar a nadie, ya no tiene que aguantar la mala o buena cara de alguien al levantarse en las ma\u00f1anas, ya puede dormir y despertarse normalmente de madrugada como le gusta, sin tener que andar en puntas de zapatos o tener cuidado de no hacer ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 felicidad! Hoy puede decir que lleva m\u00e1s de cinco a\u00f1os viviendo consigo misma. Mariana, se siente feliz. \u00bfQu\u00e9 extra\u00f1a a veces? Una agradable y relajante compa\u00f1\u00eda, quiz\u00e1s solamente para disfrutar el tomarse un buen caf\u00e9, ojal\u00e1 con una buena conversaci\u00f3n, y que un chiste la haga re\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00c1ngela hace sus propios chistes y se r\u00ede y alegra su vida, cada segundo. Es posible ser feliz, ahora s\u00ed ES FELIZ<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00c1ngela Sepulveda S\u00ed, ins\u00f3lito, para nada com\u00fan, el pedirse ese permiso. 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