{"id":629,"date":"2024-08-12T20:06:50","date_gmt":"2024-08-13T03:06:50","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=629"},"modified":"2024-08-12T20:06:50","modified_gmt":"2024-08-13T03:06:50","slug":"florilegio-de-minucias-fosiles-y-recuerdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/08\/12\/florilegio-de-minucias-fosiles-y-recuerdos\/","title":{"rendered":"Florilegio de Minucias | F\u00f3siles y recuerdos"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"589\" height=\"785\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Imagen1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-630\" srcset=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Imagen1.jpg 589w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Imagen1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>\u201cC\u00e1ntame bajito,<\/em> <em>algo tan bonito,<\/em> <em>como el mar de una caracola,<\/em> <em>que se mece en la siguiente ola\u2026\u201d<\/em> <em>Nana para m\u00ed, Clara Peya y Silva P\u00e9rez Cruz.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<p>Por Fernanda Cisneros<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/\"><em>Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur.-<\/em>&nbsp;<\/a>\u00bfAlguna vez tuvieron fascinaci\u00f3n por lo viejo? \u00bfPor los f\u00f3siles, las pinturas rupestres o los templos aztecas? Espero que s\u00ed, que en su infancia o adolescencia existiera la breve preocupaci\u00f3n por lo que vino antes de nosotras.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En mi caso, mi preocupaci\u00f3n hist\u00f3rica decant\u00f3 en los dinosaurios y en el proceso de su evoluci\u00f3n. Mi biblioteca infantil estuvo repleta de libros y enciclopedias sobre los dinosaurios y su mundo prehist\u00f3rico. Le\u00ed cuantos libros pude encontrar sobre ellos y, cuando el tiempo lo permit\u00eda, mi padre y yo nos sent\u00e1bamos a ver documentales al respecto. Incluso recuerdo so\u00f1ar con ver el esqueleto de alg\u00fan dinosaurio en un museo, sue\u00f1o que probablemente le deba a <em>Una noche en el museo<\/em> y que, para cuando ten\u00eda trece a\u00f1os, logr\u00e9 cristalizar en el museo de historia natural de San Diego.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eventualmente, la fascinaci\u00f3n por los dinosaurios dio paso a una intensa pero breve temporada de inter\u00e9s por el antiguo Egipto, su mitolog\u00eda, arquitectura y su estructura pol\u00edtica a lo largo de su existencia \u2014digo breve porque, si bien la curiosidad no ha cesado en m\u00ed, la vida se interpone y mi inter\u00e9s por las civilizaciones antiguas y animales gigantes suele quedar relegada al subconsciente\u2014. De una obsesi\u00f3n a otra, para cuando nueve o diez a\u00f1os, hab\u00eda decidido que, si no iba a ser bailarina profesional de ballet cl\u00e1sico, lo mejor ser\u00eda dedicarme a la paleontolog\u00eda y a la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, la idea me parece graciosa, pues desde aquel momento me he descubierto una persona con poco inter\u00e9s en pasar el tiempo explorando el monte, el desierto y el mar que nos rodea en esta ciudad. Creo que a simple vista existe una disonancia entre la idea de una paleont\u00f3loga o ge\u00f3loga \u2014en su momento tambi\u00e9n consider\u00e9 la profesi\u00f3n\u2014, y lo que eventualmente ser\u00eda mi campo de estudio. Sin embargo, a mis ojos la relaci\u00f3n es evidente, y se hermana a la perfecci\u00f3n con disciplinas como la historia, la ling\u00fc\u00edstica, la filosof\u00eda y la antropolog\u00eda, entre otras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura, para m\u00ed, no es m\u00e1s que la conservaci\u00f3n escrita de lo que la humanidad ha considerado importante a lo largo y ancho de su existencia: nuestras historias, creencias, miedos, sue\u00f1os y tantas partes m\u00e1s que componen nuestra colectividad, han permanecido en nuestro imaginario gracias a los libros. Entonces, una obra literaria, hist\u00f3rica o filos\u00f3fica no es muy distinta a un f\u00f3sil de dinosaurio o, un f\u00f3sil peque\u00f1o y com\u00fan que es el centro de mi diatriba de este mes y que casualmente trajo a m\u00ed recuerdos de una curiosidad primaria en m\u00ed.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprendentemente, mi familia decidi\u00f3 que la casa en donde hemos vivido desde que mi hermano naci\u00f3 ya no era suficiente para contenernos. Por ello, desde un a\u00f1o antes de que la pandemia terminara con un mundo, comenzaron a construir una casa mucho m\u00e1s aislada de la ciudad y, en consecuencia, m\u00e1s cercana al mar y a la naturaleza resiliente del estado. En otra ocasi\u00f3n hablar\u00e9 de las plantas y mi poca inclinaci\u00f3n a nadar en el mar, pero para este momento basta con que decir que, mientras mi familia se sienta bajo los mangles con los pies en el agua, yo prefiero caminar sobre la arena, buscando cangrejos, piedras y conchas, no para molestarlos, sino para observarlos y pasar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue hasta meses despu\u00e9s, cuando comenzaron a escarbar la tierra para colocar los cimientos, que descubr\u00ed la cosa m\u00e1s sencilla y m\u00e1gica que hab\u00eda visto desde el fin del mundo. Desde la distancia, vi que, entre el mont\u00f3n de piedras y tierra, brillaban bajo el sol peque\u00f1as rocas blancas; blancas en la forma en que la tiza luce sobre las pizarras negras, una especie de blanco pr\u00edstino pero transparente, uno que habla de fragilidad y de tiempo. Mi pecho se encendi\u00f3 cuando camin\u00e9 hacia ellas para descubrir que no eran rocas, sino conchas y caracolas de una \u00e9poca inmemorable en la que el mar abrazaba toda la tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No es que las coleccione, ni siquiera que sienta particular atracci\u00f3n por ellas, pero en aquel instante, descubriendo que en cualquier rinc\u00f3n del lugar no hay m\u00e1s que cavar dos cent\u00edmetros para encontrar una caracola, de pronto record\u00e9 mi inter\u00e9s en los f\u00f3siles y me vi sonri\u00e9ndole a lo que, esencialmente, es s\u00f3lo un mont\u00f3n de tierra y conchas viejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese momento me supo a infancia y, desde entonces, no puedo evitar que una sonrisa libre e \u00edntima invada mi rostro. Hoy, mientras les escribo esto, espero compartir con ustedes la cotidiana belleza que pasa inadvertida cuando no nos detenemos a prestar atenci\u00f3n. Espero sinceramente que, desde el lugar en el que nos lean \u2014y qu\u00e9 emoci\u00f3n saber que nuestra revista ha superado las fronteras de nuestras costas\u2014, puedan encontrar el equivalente de tan terrenal y min\u00fascula belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que un lugar com\u00fan que representa la sutilidad de esta belleza es la imagen de flores silvestres creciendo entre las grietas de una banqueta. Mi tierra no suele sostener tan fr\u00e1gil belleza; en su lugar, las grietas en las banquetas se llenan de hierbas igual de silvestres, pero usualmente marchitas de sol. Sin embargo, a cambio de los colores vibrantes de las flores, mi tierra nos regala conchas y caracolas como joyas silenciosas; una muestra sutil de que existi\u00f3 un mundo previo al nuestro en el que no hab\u00eda necesidad de correr y preocuparse por la violencia del constante movimiento; una \u00e9poca perdida en donde el silencio y la paz eran suficientes para que una avalancha de caracolas pudiera permanecer bajo mis pies, inocuas y an\u00f3nimas hasta que alguien \u2014yo y, con suerte, ustedes, lectoras saladas\u2014 detenga la marcha fren\u00e9tica de la posmodernidad para apreciar la sencillez de una belleza prehist\u00f3rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cC\u00e1ntame bajito, algo tan bonito, como el mar de una caracola, que se mece en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":630,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,76],"tags":[],"class_list":["post-629","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales","category-florilegio-de-minucias"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/629"}],"collection":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=629"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/629\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":631,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/629\/revisions\/631"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}