{"id":619,"date":"2024-08-12T19:38:04","date_gmt":"2024-08-13T02:38:04","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=619"},"modified":"2024-08-12T19:38:04","modified_gmt":"2024-08-13T02:38:04","slug":"escritoras-resistentas-transgresoras-desde-la-otredad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/08\/12\/escritoras-resistentas-transgresoras-desde-la-otredad\/","title":{"rendered":"Escritoras Resistentas | Transgresoras desde la otredad"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"563\" height=\"768\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/kusama-autorretrato.-Escritoras-resistentes4-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-620\" srcset=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/kusama-autorretrato.-Escritoras-resistentes4-1.png 563w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/kusama-autorretrato.-Escritoras-resistentes4-1-220x300.png 220w\" sizes=\"(max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por M\u00f3nica Astorga<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/\"><em>Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur.-<\/em>&nbsp;<\/a> A partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado el estudio y cr\u00edtica de la literatura escrita por mujeres adquiere fuerza y tambi\u00e9n matices y rutas, que proponen la revisi\u00f3n de la g\u00e9nesis de la textualidad femenina. En este sentido, el cuestionamiento en torno a la producci\u00f3n textual por mujeres y su presencia en la literatura ha sido un punto de inflexi\u00f3n para la cr\u00edtica literaria feminista: desde el rescate de textos de mujeres que hab\u00edan permanecido en el olvido por a\u00f1os y hasta siglos, hasta la par\u00e1metros te\u00f3rico discursivos que enmarcan formas y estructuras de los textos producidos por mujeres; sin embargo, a pesar de que la situaci\u00f3n actual de las escritoras mujeres se encuentra cada vez m\u00e1s s\u00f3lida y reconocida, a\u00fan se presentan derroteros que merecen una seria reflexi\u00f3n que conduzcan a una mayor madurez en torno a la literatura de la \u201cotredad\u201d, la escrita por mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aspectos que propici\u00f3 la invisibilidad de las mujeres en las letras es la situaci\u00f3n de \u201cotredad\u201d, esto es, desigualdad, sin embargo, detendremos la mirada en la educaci\u00f3n, por lo mismo, partiremos dando un vistazo panor\u00e1mico a la historia de la educaci\u00f3n de las mujeres en M\u00e9xico, considerando, por supuesto, que el contexto en cada rinc\u00f3n del pa\u00eds es distinto, pero nos dar\u00e1 una idea general de la situaci\u00f3n educativa femenina en M\u00e9xico. Acudiremos a Mariana C\u00f3rdoba Navarro que, en su art\u00edculo \u201cUn acercamiento a la historia de la educaci\u00f3n de la mujer mexicana\u201d (2014), nos aporta grandes datos al respecto, desde el M\u00e9xico prehisp\u00e1nico hasta la colonia. C\u00f3rdoba comenta que en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica la educaci\u00f3n era mayormente en el hogar y la diferencia social era un factor determinante al momento de recibir instrucci\u00f3n, pues \u00fanicamente las mujeres nobles eran instruidas en el C\u00e1lmecac, obteniendo finalmente el t\u00edtulo de \u201chermana mayor o dama\u201d que significaba \u201cservidora del templo o sacerdotisa\u201d. Sin embargo, la educaci\u00f3n giraba en torno a la misi\u00f3n de cada individuo, en el caso de las mujeres, el matrimonio y el hogar. En este sentido, como afirma Mariana C\u00f3rdoba<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>[\u2026] s\u00ed exist\u00edan contrastes entre la educaci\u00f3n entre hombres y mujeres en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica, \u00e9stas se perpetuaron con la conquista, debido a que los espa\u00f1oles trajeron consigo una idea de la condici\u00f3n femenina basada fundamentalmente en el cristianismo y desde esta perspectiva, la mujer ten\u00eda una condici\u00f3n inferior al hombre, en cuanto a su ser, val\u00eda, capacidades e ideales.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En este sentido, la educaci\u00f3n durante la colonia fue b\u00e1sicamente religiosa. Consist\u00eda en lecturas de libros cristianos, m\u00fasica, bordado; al respecto, Mariana C\u00f3rdoba resume la esencia de la educaci\u00f3n femenina colonial:<\/p>\n\n\n\n<p>Educar de acuerdo con los preceptos de la iglesia, fue motivo de crear conventos y emplear monjas en la educaci\u00f3n, lo cual ayudar\u00eda a que se convirtieran en buenas cristianas y sirvieran honestamente para la finalidad \u00faltima del matrimonio; asimismo, puede entenderse que la formaci\u00f3n a trav\u00e9s de los colegios obedeci\u00f3 tambi\u00e9n al hecho de considerar a la mujer como un medio eficaz para permear la religi\u00f3n en la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que considerar que, al igual que en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica, el estatus social y econ\u00f3mico tambi\u00e9n era fundamental y la educaci\u00f3n de la ni\u00f1a hac\u00eda \u00e9nfasis en la lectura y no tanto en la escritura, \u00e9sta era reservada a la vida y formaci\u00f3n conventual y ejemplo claro de ello es Sor Juana In\u00e9s de la Cruz. Como podemos observar, la educaci\u00f3n ha sido un factor determinante para visualizar y relegar a la mujer hacia \u201clo otro\u201d, sin embargo, desde \u201cla otredad\u201d, lo cual es completamente distinto, la mujer se ha y sigue reconfigurando y, en este sentido, quiero acudir a una figura, consideramos que despu\u00e9s de Sor Juana, fue fundamental en los primeros pasos hacia un feminismo intelectual y la liberaci\u00f3n de la mujer a trav\u00e9s de la escritura; nos referimos a Laureana Wright.<\/p>\n\n\n\n<p>Decidimos considerar a Laureana Wright en esta ocasi\u00f3n por dos razones: porque impuls\u00f3 el feminismo desde la escritura, estimulando la educaci\u00f3n de la mujer en todos sentidos, pues a partir de ella, lograr\u00edan tomar conciencia de su lugar en la sociedad y lograr cambios radicales a favor de ellas. La segunda, porque es una figura poco abordada y hasta relegada en los \u00e1mbitos acad\u00e9micos y literarios; al respecto, Lourdes Alvarado (2016), en el estudio introductorio a la publicaci\u00f3n de dos ensayos de Laureana Wrighy en torno a la educaci\u00f3n femenina <em>La emancipaci\u00f3n de la mujer por medio del estudio<\/em> y <em>Educaci\u00f3n err\u00f3nea de la mujer y medios pr\u00e1cticos para correjirla<\/em>, publicados en 1891 y 1892, respectivamente, comenta en torno a la escritora y su obra que<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>[\u2026] estos ensayos representan una fuente de primera importancia para acercarnos, desde una perspectiva femenina, a los principales problemas y avances en torno a la educaci\u00f3n de las mexicanas hac\u00eda finales del siglo XIX, a la vez que nos permiten observar las ideas y los obst\u00e1culos que continuaban frenando el desarrollo de este sector de la sociedad. Pese a la fuerza de estas trabas, durante el porfiriato tuvo lugar una serie de elementos que permitieron la apertura de nuevos espacios para las mujeres, lo que, junto a su creciente presencia en el \u00e1mbito educativo y laboral, modific\u00f3 modos de pensar y patrones de conducta ancestrales. Sin duda las ideas aqu\u00ed presentadas son un claro ejemplo de esta importante aunque dif\u00edcil transici\u00f3n. (2016: 9).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Mencionar el nombre de Laureana Wright es fundamental, como comenta Lourdes Alvarado, en la transici\u00f3n que represent\u00f3 el siglo XIX hacia la alfabetizaci\u00f3n en general y en particular de las mujeres. Coment\u00e1bamos anteriormente y lo confirma Dorothy Tanck en su art\u00edculo \u201cLa ense\u00f1anza de la lectura y de la escritura en la Nueva Espa\u00f1a, 1700-1821\u201d, que no se le daba la importancia a la escritura, es decir, se ense\u00f1aba a escribir despu\u00e9s de meses o a\u00f1os de haber aprendido a leer, fue hasta despu\u00e9s de la independencia que surge la necesidad de alfabetizar a la poblaci\u00f3n (Vivero Mar\u00edn, 2006).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, Laureana Wright, hija de padre estadounidense y madre mexicana, nace en Taxco en 1846; en el caso de ella su educaci\u00f3n fue privilegiada; cont\u00f3 con maestros privados, aprendiendo lenguas extranjeras y \u201clos primeros elementos de la Ilustraci\u00f3n\u201d (Alvarado, 2006: 14), \u201cDe acuerdo con uno de sus bi\u00f3grafos, hacia 1865 la joven escribi\u00f3 sus primeros versos y empez\u00f3 a destacar por sus dotes literarias y por su marcado patriotismo, sentimiento que se fortaleci\u00f3 durante la invasi\u00f3n europea y el ensayo imperial encabezado por Maximiliano de Austria\u201d (Alvarado, 2006: 14). A los 22 a\u00f1os contrae matrimonio y desaparece de la actividad literaria e intelectual, sin embargo, no pasa mucho tiempo para que se reintegre a la vida literaria. Su participaci\u00f3n activa en la literatura y el periodismo sum\u00f3 gran fuerza hacia la ruptura de las fronteras que la mujer, a trav\u00e9s del tiempo, seguimos enfrentando.<\/p>\n\n\n\n<p>Laureana cre\u00eda fielmente que la mujer merec\u00eda y necesitaba una mejor educaci\u00f3n y consideraba que \u201cla literatura era una especie de term\u00f3metro que reflejaba el grado de adelanto o atraso de la sociedad, no s\u00f3lo porque fung\u00eda como par\u00e1metro del nivel intelectual de quienes escrib\u00edan sino, sobre todo, porque revelaba las tendencias, costumbres, gustos y caracteres de los lectores\u201d (Alvarado, 2006: 18). Tom\u00f3 parte en varias publicaciones peri\u00f3dicas, pero destacamos la revista para mujeres, <em>Las hijas del An\u00e1huac<\/em>, posteriormente <em>Violetas del An\u00e1huac<\/em>, la cual nace en enero de 1888 y es dirigida por Laureana. Hay que considerar que el siglo XIX, gracias al periodismo y a la novela por entrega y de follet\u00edn, fue un semillero de lectores, principalmente lectoras y a esto sumemos que para este fin de siglo exist\u00edan grupos de mujeres con instrucci\u00f3n privilegiada que, con la fuerte influencia de la Ilustraci\u00f3n, deseaban ser escuchadas y, al mismo tiempo, el panorama social e intelectual para la mujer mexicana presentaba destellos de mejor\u00eda, a pesar que la visi\u00f3n de la mujer se encontraba a\u00fan muy arraigada en dogmas tradicionales y, por ello, Laureana Wright y este grupo reducido de mujeres no eran muy aceptadas, incluso por las mujeres mismas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, <em>Violetas del An\u00e1huac<\/em> signific\u00f3 un espacio de cr\u00edtica y di\u00e1logo con la mujer mexicana, como apunta Lourdes Alvarado:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>expuso abiertamente la necesidad de crear un espacio adecuado para que las mexicanas pudieran ampliar o difundir sus conocimientos. Consideraba que s\u00f3lo as\u00ed ellas podr\u00edan integrarse al &#8220;siglo del progreso&#8221; y, a\u00fan m\u00e1s importante, podr\u00edan contribuir a su futura grandeza. [\u2026] A trav\u00e9s de sus diversos art\u00edculos, el semanario cuestion\u00f3 el modus vivendi de las mexicanas, proponiendo, casi obsesivamente, la educaci\u00f3n femenina como \u00fanico veh\u00edculo para su deseada transformaci\u00f3n. Pero, adem\u00e1s de este ambicioso objetivo, Violetas deb\u00eda &#8220;sostener los intereses, los derechos y las prerrogativas sociales de nuestras compatriotas&#8221;, esto es, mejorar en todos sentidos la condici\u00f3n sociocultural de las mexicanas. Para lograrlo se propuso estimular su inter\u00e9s por el arte y la ciencia, afirmar sus principios morales y cultivar sus aptitudes literarias, am\u00e9n de proporcionar un espacio donde pudiera explayar sus ideas. En s\u00edntesis y seg\u00fan sus propios t\u00e9rminos, deber\u00eda animar a dicho sector para que emprendiera &#8220;la noble campa\u00f1a del pensamiento contra la apat\u00eda, del estudio contra la ignorancia, del progreso contra el atraso&#8221; (Alvarado, 2006: 20-21).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Como nos podemos percatar exist\u00eda una franca preocupaci\u00f3n por la educaci\u00f3n de las mujeres durante el siglo XIX, aunque con diversas contradicciones porque, por un lado, estaba latente la presencia de mujeres, ideales y publicaciones que impulsaban la liberaci\u00f3n intelectual, la cual las conducir\u00eda hacia una liberaci\u00f3n espiritual, mental y f\u00edsica; y por otro, como expone C\u00e1ndida Elizabeth Vivero en su art\u00edculo \u201cEl oficio de escribir: la profesionalizaci\u00f3n de las escritoras mexicanas (1859-1980)\u201d (2006), \u201cLa instrucci\u00f3n fuera de casa desat\u00f3 fuertes pol\u00e9micas, pues se consideraba un peligro dejar a las ni\u00f1as y j\u00f3venes en manos de personas desconocidas. Se criticaba el hecho de que dicha instrucci\u00f3n le restaba importancia a la figura materna, considerada la formadora y educadora natural por excelencia\u201d (Vivero, 2006: 182). Sin embargo, y a pesar de ser un gran p\u00fablico lector y las novelas estar dirigidas en su mayor\u00eda a ellas, el acceso a las actividades art\u00edsticas, incluyendo por supuesto la creaci\u00f3n literaria, era restringido y reducido, que es justamente lo que discut\u00eda y criticaba Laureana Wright.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo este contexto, es que inicia el arduo recorrido por la literatura la mujer mexicana, figuras que, desde el espacio de la \u201cotredad\u201d han ido construyendo y a\u00fan lo siguen haciendo, un discurso propio, una voz, que ha surgido desde el susurro y que todav\u00eda, como lo afirma Vivero, no se han insertado al canon mexicano, mucho menos al universal. Si bien es cierto que, a partir de 1850 se intensificaron los espacios de publicaci\u00f3n de textos en revistas y peri\u00f3dicos, asimismo, las ideas progresistas y de educaci\u00f3n impulsadas por Laureana Wright, \u201cno lograron desprenderse de la visi\u00f3n patriarcal no s\u00f3lo de su \u00e9poca, sino incluso de su c\u00edrculo social, lo cierto es que s\u00ed lleg\u00f3 a constituirse en un foro importante tanto de expresi\u00f3n como de reflexi\u00f3n femenina\u201d (Vivero, 2006: 186).<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, haremos un breve recorrido en las etapas de la escritura femenina, bas\u00e1ndonos en el esquema cronol\u00f3gico que realiza C\u00e1ndida Vivero, la cual abarca de 1850 a 1980, por ser las iniciadoras del trayecto hacia la profesionalizaci\u00f3n de la escritura femenina, porque Margarita Pe\u00f1a, en su estudio bastante completo y minucioso \u201cLiteratura&nbsp; femenina en M\u00e9xico en la antesala del a\u00f1o 2000 (Antecedentes: Siglos XIX y XX) (1989), pone en la escena a escritoras y obras que estaban completamente olvidadas. El caso de C\u00e1ndida Vivero, propone un recorrido cr\u00edtico y reflexivo por la ruta de la profesionalizaci\u00f3n de las escritoras mexicanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, abogando por la canonizaci\u00f3n de la literatura femenina, estamos de acuerdo con Vivero que destaque dos figuras de la literatura decimon\u00f3nica femenina, pr\u00e1cticamente olvidadas: por un lado, la jalisciense do\u00f1a Refugio Barrag\u00e1n de Toscano, primera novelista mexicana, publica en 1887 su primera novela <em>La hija del bandido o los subterr\u00e1neos del nevado<\/em>; por otro lado, la veracruzana Mar\u00eda Enriqueta Camarillo y Roa, quien nace en 1872 y ha sido considerada la primera escritora profesional mexicana, publica su primer libro de poes\u00edas <em>Rumores de mi huerto <\/em>en 1907. Es preciso mencionar que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX y durante los primeros a\u00f1os del XX, destacan las obras de las escritoras y los anales de la literatura mexicana no ha hecho suficiente justicia, nos referimos a Francisca de Betanzo, Mar\u00eda Nestora T\u00e9llez Rend\u00f3n, Concepci\u00f3n Lombardo Gil de Miram\u00f3n, Laureana Wright, Isabel Prieto de Land\u00e1zuri, Laura M\u00e9ndez de Cuenca, Dolores Bolio Cantarell de Pe\u00f3n, por s\u00f3lo mencionar algunas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, con el advenimiento del siglo XX, la posici\u00f3n social y literaria no cambi\u00f3 para las escritoras, sin embargo, como lo afirma Vivero: \u201cla mujer hab\u00eda logrado ingresar a ciertos sectores productivos, sobre todo en el terreno de la educaci\u00f3n, la verdad es que a\u00fan se consideraba \u201cimpropio\u201d de la mujer trabajar o ejercer alg\u00fan oficio para subsistir\u201d (Vivero: 188). Sin embargo, posterior a la Revoluci\u00f3n, la alfabetizaci\u00f3n resurge como proyecto pol\u00edtico y social y gener\u00f3 en el campo de la literatura renovaciones est\u00e9ticas que dieron un vuelco a la concepci\u00f3n literaria mexicana, en cuanto a temas y formas. Pensemos en la novela de la Revoluci\u00f3n, el grupo Contempor\u00e1neos y el movimiento Estridentista que, siguiendo la l\u00ednea de las Vanguardias, proponen una revoluci\u00f3n para el lenguaje po\u00e9tico, no obstante, las fuertes transformaciones que sufre el teatro y la escena mexicana bajo este contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos cambios, fueron determinantes para la literatura femenina y, por supuesto, las escritoras. A este primer grupo ubicaremos las nacidas durante la primera mitad del siglo XX, cuya publicaci\u00f3n de su obra se gesta en un ambiente hostil y nulo en las letras mexicanas y son: Mar\u00eda Francisca Moya Luna, mejor conocida por su pseud\u00f3nimo \u201cNellie Campobello\u201d; Carmen Baez y Mar\u00eda Luisa Ocampo, sin embargo, como afirma C\u00e1ndida Vivero \u201cpara la d\u00e9cada de 1920, \u201cla literatura escrita por mujeres se vuelve cada vez m\u00e1s representativa, aunque de valor desigual\u201d (Vivero: 190) y, por lo mismo, el grupo al que pertenecen estas escritoras vive un fen\u00f3meno muy peculiar: aunque sus obras se publiquen, no son reconocidas por el p\u00fablico lector y, sobre todo por la cr\u00edtica, hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s, inclusive posterior a su muerte (Vivero, 2006). Resaltemos en este grupo a Elena Garro, Rosario Castellanos, Luisa Josefina Hern\u00e1ndez, In\u00e9s Arredondo y Amparo D\u00e1vila.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, en 1930, que es la siguiente generaci\u00f3n de escritoras mexicanas, la cual es considerada el cl\u00edmax de la profesionalizaci\u00f3n de las escritoras, a pesar, por supuesto, de seguir pesando sobre sus hombros el patriarcado literario. De las escritoras nacidas en esta fecha destacan: Margo Glantz y Elena Poniatowska que, al igual que muchas de la generaci\u00f3n anterior, ya tienen una formaci\u00f3n universitaria, participan en espacios literarios, con la diferencia, que ahora ellas ya empiezan a ser consideras para publicarse en editoriales de renombre. Lo mismo sucede con las nacidas en la d\u00e9cada de 1940, como Sara Sefchovich y \u00c1ngeles Mastreta, es decir, para la segunda mitad del siglo XX, escribir empieza a perder su sentido prohibido, tab\u00fa, aunque con fronteras todav\u00eda para las escritoras; en esta generaci\u00f3n ubicamos a Carmen Boullosa, Laura Esquivel y Carmen Villoro, la cual logra consolidarse en 1990 y forman parte de lo que comenta Vivero:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>[\u2026] el primer feminismo, no s\u00f3lo en M\u00e9xico sino en el \u00e1mbito mundial, habr\u00e1 conseguido el derecho al trabajo y seguir\u00e1 buscando la igualdad de condiciones laborales, as\u00ed como el derecho al voto y la promoci\u00f3n de la salud en el sector femenino, enfoc\u00e1ndose sobre todo en la educaci\u00f3n sexual y reproductiva de la mujer. En este nuevo panorama social, las escritoras de la Generaci\u00f3n del Medio Siglo, integrada por Rosario Castellanos, Amparo D\u00e1vila, In\u00e9s Arredondo, Josefina Vicens, entre otras, abordar\u00e1n tem\u00e1ticas m\u00e1s universales, alej\u00e1ndose cada vez de los mundos rurales y revolucionarios (Vivero, 2006: 192).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Leer desde la otredad, as\u00ed como escribir, es un acto renovador, revolucionario, porque implica una gran reconfiguraci\u00f3n de los discursos literarios, pues ellas proponen en el terreno tem\u00e1tico, est\u00e9tico, ling\u00fc\u00edstico y estructural, una visi\u00f3n completamente distinta a la que est\u00e1bamos can\u00f3nicamente acostumbrados. Sin embargo, todav\u00eda hay mucho por recorrer para llegar a la madurez literaria de la que hablaba Virginia Woolf: una literatura polif\u00f3nica, donde&nbsp; no sea necesario ni acad\u00e9mica, ni editorial y ni can\u00f3nicamente establecer una diferencia entre literatura de mujeres y de hombres. Los derroteros ya est\u00e1n establecidos y hay que terminar de recorrerlos transgrediendo y resistiendo con la fuerza de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3drova, M. (2014). Un acercamiento a la historia de la educaci\u00f3n de la mujer mexicana.&nbsp;<em>Revista Universitaria Digital de Ciencias Sociales<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>de Kleinhans, L. W., &amp; Alvarado, L. (2005).&nbsp;<em>Educaci\u00f3n y superaci\u00f3n femenina en el siglo XIX: dos ensayos de Laureana Wright<\/em>&nbsp;(Vol. 19). UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p>Pe\u00f1a, M. (1989). Literatura femenina en M\u00e9xico en la antesala del a\u00f1o 2000 (antecedentes siglos XIX y XX).&nbsp;<em>Revista iberoamericana<\/em>,&nbsp;<em>55<\/em>(148), 761-769.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivero Mar\u00edn, C. E. (2006). El oficio de escribir: la profesionalizaci\u00f3n de las escritoras mexicanas (1850-1980).&nbsp;<em>La ventana. Revista de estudios de g\u00e9nero<\/em>,&nbsp;<em>3<\/em>(24), 175-203.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por M\u00f3nica Astorga Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur.-&nbsp; A partir de las \u00faltimas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":620,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,75],"tags":[],"class_list":["post-619","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales","category-escritoras-resistentes"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619"}],"collection":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=619"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":621,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619\/revisions\/621"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/620"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=619"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=619"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=619"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}