{"id":605,"date":"2024-08-12T19:24:44","date_gmt":"2024-08-13T02:24:44","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=605"},"modified":"2024-08-12T19:24:44","modified_gmt":"2024-08-13T02:24:44","slug":"nombrar-al-otro-a-traves-de-la-yo-el-discurso-autobiografico-a-traves-de-las-voces-femeninas-en-amora-de-rosamaria-roffiel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/08\/12\/nombrar-al-otro-a-traves-de-la-yo-el-discurso-autobiografico-a-traves-de-las-voces-femeninas-en-amora-de-rosamaria-roffiel\/","title":{"rendered":"\u201cNombrar al otro a trav\u00e9s de la Yo: el discurso autobiogr\u00e1fico a trav\u00e9s de las voces femeninas en Amora de Rosamar\u00eda Roffiel\u201d"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"275\" height=\"183\" src=\"http:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Roffiel-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-606\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por M\u00f3nica Astorga<\/p>\n\n\n\n<p> <a href=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/\"><em>Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur.<\/em><\/a><span style=\"font-size: revert;\"> <\/span><em>Amora<\/em>, primera novela l\u00e9sbica en M\u00e9xico, de Rosamar\u00eda Roffiel, surge en un contexto donde:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La ola de movimientos libertarios en materia de preferencias sexuales que asom\u00f3 al mundo en la d\u00e9cada de los sesenta y principalmente en la de los setenta. como el Gay Libertation Power iniciado en Estados Unidos y solidificado en Europa, o el &#8216;Movimiento de Liberaci\u00f3n Femenina que cundi\u00f3 casi por lodo el orbe. contribuyeron sin ninguna duda a desbaratar poco a poco la rigidez de las sociedades moralistas [\u2026] cuando gobernaba al pa\u00eds Miguel de la Madrid Hurtado. Los tiempos en que M\u00e9xico padec\u00eda una espantosa crisis de valores (Trejo, 101).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Al respecto, Magda Potok acude al concepto acu\u00f1ado por Showalter, el cual propone \u201cdistinguir la \u2018cr\u00edtica feminista\u2019\u201d (Potok: 2010), al respecto apunta:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Se centra en el entorno textual femenino, esto es \u201cla historia, los estilos, los temas, los g\u00e9neros y las estructuras de la escritura de mujeres, la psicodin\u00e1mica de la creatividad femenina; la trayectoria individual o colectiva de las carreras de las mujeres; y la evoluci\u00f3n, as\u00ed como las leyes de la tradici\u00f3n literaria femenina (110).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Continuando con Potok, \u201clas mujeres escritoras tienden a representar su mundo personal e interrogarse sobre lo que est\u00e1n viviendo\u201d (213), de ah\u00ed el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico de <em>Amora<\/em>, donde Rosamar\u00eda, a trav\u00e9s de Guadalupe, la protagonista y narradora de la novela, partiendo de la yo autobiogr\u00e1fica, realiza una especie de espejeo, donde m\u00faltiples yo se reflejan y replican en voces, sujetas literarias, personajas, que convergen en la novela. Recurramos de nuevo Elaine Showalter y la clasificaci\u00f3n que propone de la literatura femenina; ella las divide en tres tipos o enfoques: el primero es la \u201cliteratura femenina\u201d, la cual se adec\u00faa a la tradici\u00f3n y lugar que ha establecido la sociedad patriarcal; el segundo es la \u201cliteratura de mujer\u201d, la cual propone el autodescubrimiento, es decir, la b\u00fasqueda y planteamiento de una identidad a partir de la <em>yo<\/em> y, por \u00faltimo, la \u201cliteratura feminista\u201d, la cual cuestiona, rechaza, denuncia y reivindica a la yo mujer, la <em>yo<\/em> escritora y la <em>yo <\/em>personaja bajo un discurso de total compromiso y cr\u00edtica contundente a un machismo hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo esta perspectiva, Rosamar\u00eda Roffiel, y siguiendo la clasificaci\u00f3n de Showalter, en <em>Amora<\/em>, logra que converjan dos rutas discursivas la \u201cliteratura de mujer\u201d y la \u201cfeminista\u201d, es decir, Rosamar\u00eda se autoficcionaliza a trav\u00e9s de Guadalupe y construye y revela sus yo a partir de la experiencia corporal y sexual que narran desde el espacio autobiogr\u00e1fico: violaci\u00f3n, abandono, lesbianismo, insatisfacci\u00f3n f\u00edsica y emocional, lo cual configura un fuerte discurso subversivo en torno a la sexualidad de las mujeres, empa\u00f1adas y empapadas por una sociedad que, hist\u00f3rica y socialmente, ha invisibilizado y, al mismo tiempo, a partir del cuerpo y la sexualidad, ha establecido un discurso donde son corporeizadas como lo \u201cotro\u201d, tal como lo establece Mar\u00eda Rodr\u00edguez-Shadow en su libro La mujer azteca:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La mujer mexica fue educada bajo el signo de un doble patr\u00f3n de moralidad: uno, masculino, flexible y laxo y otro, aplicable a ellas, severo y estricto [\u2026] En Tehochtitlan existieron numerosas sanciones y castigos para los j\u00f3venes que \u201csiguiendo su coraz\u00f3n\u201d sosten\u00edan relaciones sexuales antes del matrimonio: les dec\u00edan que los dioses las castigar\u00edan pudr\u00edendoles sus \u00f3rganos sexuales, que las ahorcar\u00edan o que morir\u00edan apedreadas o ahogadas (Rodr\u00edguez-Shadow, 2000: 180).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Y es aqu\u00ed donde ambos discursos se unen: Rosamar\u00eda, desde la yo ficcional se autodescribe, pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las otras, las personajas, nos descubre a todas, a partir del discurso feminista, contundente desde el inicio de la novela: \u201c\u2014\u00a1Los hombre son una subcategor\u00eda!\u201d (Roffiel, 1989: 9). Sin embargo, la presencia de ambos discursos, proponen justamente una narraci\u00f3n que va desde el espacio \u00edntimo, autobiogr\u00e1fico, que se expande a trav\u00e9s del discurso feminista, hacia la otra, las otras:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Qu\u00e9 lejos esa ma\u00f1ana de Octubre de 1977 en que o\u00ed hablar a las feministas por primera vez y me dije -atontada por la sorpresa-, \u201c\u00a1pero si yo soy feminista, y no lo sab\u00eda!\u201d Qu\u00e9 aturdidor el gozo al descubrir que hab\u00eda mujeres que viv\u00edan como yo, que esperaban lo que yo, que hablaban mi mismo lenguaje. Qu\u00e9 conmovedor alivio encontrar respuestas a preguntas que me inquietaban desde la infancia (Roffiel: 31).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En este sentido, Nora Lizet Castillo (2007) se\u00f1ala que&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Una de las caracter\u00edsticas que se debe destacar en la escritura producida por mujeres es lo incierto, lo sutil, lo que sigue los movimientos de la vida, lo que a\u00fan se est\u00e1 produciendo y que a veces cae en contradicci\u00f3n; [\u2026] muchas escritoras hablan de s\u00ed mismas y es ostensible una revelaci\u00f3n del yo dentro de sus producciones literarias (96).\u00a0<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Rosamar\u00eda expone su yo a trav\u00e9s de Guadalupe, la protagonista: su yo mujer, su yo feminista, su yo lesbiana, en un di\u00e1logo constante con ella misma, pero tambi\u00e9n con su entorno y su realidad, que resulta la realidad de las otras:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Siempre pens\u00e9 que si yo hubiera sido var\u00f3n, mi madre se pone a lavar ajeno pero me paga una carrera. Y tan ingenua, imaginando que despu\u00e9s de la secundaria segu\u00eda la preparatoria y enseguidita la universidad. Me pas\u00e9 meses dudando en secreto sobre qu\u00e9 elegir, psicolog\u00eda o pediatr\u00eda, as\u00ed que cuando mi madre me sent\u00f3 en el antecomedor y me dijo: \u201cLupe, ya te inscrib\u00ed en una escuela comercial, para que seas secretaria, te pongas a trabajar r\u00e1pido y me ayudes con los estudios de tus hermanos\u201d, fue tal la sorpresa que no pude articular palabra (Roffiel: 85-86).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Efectivamente, como observamos en el fragmento anterior, Guadalupe, como todas las mujeres, tenemos una realidad corporeizada, esto es asignadas en y por su cuerpo a cumplir un rol que borra su propio discurso y en la literatura femenina emerge,&nbsp; se cristaliza y establece un di\u00e1logo con ella misma que le permite asimilar y cuestionar la carga pol\u00edtica, social, cultural y familiar, es decir, y, recurriendo a C\u00e1ndida Elizabeth Vivero, que afirma en su art\u00edculo \u201cEl cuerpo como paradigma te\u00f3rico en la literatura\u201d, quien se apoya en la escuela ginocr\u00edtica francesa, expone que<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La voz perdida, a\u00f1orada, se recobra entonces para dar paso a una liberaci\u00f3n de las pulsiones hasta ese momento silenciadas. Asimismo, la voz recuperada da testimonio de lo ancestral, de lo primigenio que ha existido siempre, es decir, la madre. [\u2026] De donde observamos que en la escritura se har\u00eda presente una Voz, la de la Madre, gracias a que se encuentra unida a su naturaleza m\u00e1s \u00edntima, al cuerpo como portador de m\u00faltiples significados cambiantes que debe tener como fin \u00faltimo la desestabilizaci\u00f3n de la Ley del Padre (Vivero: 59).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En el caso de Guadalupe\/Amora, es a trav\u00e9s de su cuerpo donde entabla un di\u00e1logo y Rosamar\u00eda se reconcilia con todas las voces que han distorsionado su identidad, Guadalupe es la purificaci\u00f3n de la carga hist\u00f3rica, social y cultural que la ha paralizado y Amora, las alas que la liberan de un cuerpo deconstruido y la hace trascender a lo divino, como el t\u00edtulo de uno de los cap\u00edtulos cruciales de la novela: \u201cSeguramente as\u00ed aman las diosas\u201d (71), donde podemos percibir lo que Barthes afirma, recordando <em>El grano de voz <\/em>(1983),&nbsp; a prop\u00f3sito del erotismo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Un erotismo \u2018exitoso\u2019 es una relaci\u00f3n sexual y sensual con el ser que se ama. Eso ocurre a pesar de todo. Y es algo tan bello, tan bueno, tan perfecto y deslumbrante que en ese momento el erotismo es una especie de v\u00eda de acceso a una trascendencia de la sexualidad (305).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En este sentido, Mar\u00eda Teresa Hurtado de Mendoza (2015) reflexiona en torno a la condici\u00f3n dual de la sexualidad femenina y pone sobre la mesa los dos polos que, contrapuestos, se han fundido en el discurso de la sexualidad femenina y que constituye, en este aspecto, la esencia del pensamiento judeo-cristiano, en el caso de la mujer occidental, centr\u00e1ndonos en la mujer y las escritoras mexicanas; por un lado, el estoicismo romano y su principal representante S\u00e9neca, cuyos argumentos filos\u00f3ficos se centran en \u201cmantener siempre la fuerza de voluntad\u201d (115), \u201ces natural la inclinaci\u00f3n a la heterosexualidad y reproducci\u00f3n\u201d (115), \u201cel cuerpo es tentaci\u00f3n porque es la c\u00e1rcel del alma\u201d (115) y, por otro lado, la filosof\u00eda hedonista, con su representante Epicuro de Samos, estableciendo una contraposici\u00f3n en el argumento donde sostiene que&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>[\u2026] la raz\u00f3n de la vida era suprimir el dolor y las angustias y buscar el placer, de donde surge la herencia cultural de miedo al placer, es decir, \u201cdarse placer\u201d resulta absolutamente reprobable y negativo, s\u00f3lo se pod\u00eda obtener habiendo un sufrimiento previo, esto es, \u201csufrir para merecer (115).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Como afirma Hurtado de Mendoza, as\u00ed surge y se arraiga la dualidad en la sexualidad femenina y entabla una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre Eva, la mujer que enga\u00f1a e induce al hombre a los placeres carnales y Mar\u00eda, el ideal de mujer: entregada, abnegada, madre, virgen (20015: 115).&nbsp; En el caso de Guadalupe, <em>Amora<\/em>, adem\u00e1s del condicionamiento dual hist\u00f3rico y cultural de su sexualidad, se suma un tercer elemento: lo prohibido, lo antinatural, esto es, al ser mujer, cuya atracci\u00f3n sexual es hacia otra mujer la condiciona a un sitio donde su sexualidad y su sexo son cuestionados, en una sola palabra, lesbiana, surgiendo las voces de la sociedad: \u201c-\u00bfQu\u00e9 onda, g\u00fceritas? \u00bfPor qu\u00e9 tan abrazaditas? \u00bfA poco son lesbianas? \u00a1Qu\u00e9 desperdicio, si est\u00e1n retebuenas\u2026! [\u2026] -\u00a1Pinches tortilleras! -\u00a1Manfloras!\u201d (Roffiel: 82-81).<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos en el fragmento de la novela, podemos corroborar lo expuesto por Hurtado Mendoza, es decir, una cultura de la censura que, paralelo a lo expuesto anteriormente, se suman las pr\u00e1cticas e ideolog\u00eda del mundo prehisp\u00e1nico, donde ya exist\u00edan par\u00e1metros que reg\u00edan y censuraban la sexualidad femenina, incluyendo, por supuesto, el lesbianismo, como lo comenta Mar\u00eda J. Rodr\u00edguez en su libro La mujer azteca:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La palabra n\u00e1huatl para designar a la homosexual femenina era patlache \u201cla que tiene superficie ancha\u201d. [\u2026] quienes eran sorprendidas en pr\u00e1cticas l\u00e9sbicas eran condenadas a muerte. La horca o la lapidaci\u00f3n constituyeron formas habituales de eliminarlas. [\u2026] Los nahuas ten\u00edan la creencia de que la lesbiana era en realidad una hermafrodita. [\u2026] Los mexicas pensaban que la mujer que copulaba con otra enfermaba por ello, ya que se supon\u00eda que las enfermedades pod\u00edan ser producidas por los dioses como castigo a pr\u00e1cticas sexuales prohibidas (224).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Hasta el momento, la novela de Rosamar\u00eda Roffiel expone, a trav\u00e9s del personaje l\u00e9sbico, otro aspecto de la realidad femenina a trav\u00e9s de la protagonista, Guadalupe, sin embargo, el personaje l\u00e9sbico en Amora es memoria, cuerpo e identidad, es decir, Rosamar\u00eda-Guadalupe-Amora, pues en la novela el amor-desamor es el puente narrativo donde convergen todas las personajas, y donde Rosamar\u00eda Roffiel, a trav\u00e9s del g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico de desdobla en todas ellas y dialoga desde un punto central: mujer-amora, y es as\u00ed como construye un discurso de la identidad, identidades femeninas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la novela propone diversas identidades y realidades femeninas: unas son lesbianas, heterosexuales; casadas, divorciadas, solteras, sin embargo, en torno a la figura de Guadalupe, se perfila una constante entre ellas: \u201cestamos retacadas de clich\u00e9s, de conductas aprendidas, trampas, autosabotajes, limitaciones, en fin\u201d(33), donde, al mismo tiempo \u201cMillones y millones de mujeres nacientes a una nueva identidad, buscando dentro y fuera de nosotras mismas, dispuestas a probar una forma distinta de ser, ansiosas de una relaci\u00f3n m\u00e1s digna y equitativa con el hombre o con otra mujer\u201d (32).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;El di\u00e1logo en torno al amor surge como una constante, pues es un espacio \u00edntimo, de confesi\u00f3n, donde se desmenuza el constructo identitario de la mujer, partiendo del amor y, por supuesto de su sexualidad, y esto lo percibimos, por supuesto en Guadalupe, la protagonista, y tambi\u00e9n en las dem\u00e1s personajas, por ejemplo Claudia, de quien Guadalupe se enamora; vive un conflicto al involucrarse con ella, pues social y culturalmente no puede enamorarse de una mujer, sin embargo y parad\u00f3jicamente, este conflicto no es en el plano emocional o sentimental, sino en el sexual, es decir, desde su sexualidad, desde su cuerpo:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u2014\u00a1No s\u00e9 qu\u00e9 hacer! es como si dentro de m\u00ed hubiera dos mujeres en constante lucha: una que, en efecto, quiere casarse, tener hijos, obedecer a sus padres, y otra que quiere vivirlo todo contigo, romper reglas, atreverse. \u00a1Son tan distintas que apenas y pueden dirigirse la palabra! (125-126).<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Precisamente, este conflicto, planteado desde el amor entre mujeres, es la discusi\u00f3n constante que la mujer trae inmersa con ella misma, su sexualidad y su cuerpo, como una marca hist\u00f3rica cultural y social. Guadalupe y Claudia simbolizan la relaci\u00f3n dual y dial\u00e9ctica que las mujeres viven ante el amor, la sexualidad y su cuerpo. Tal como lo reafirma Claudia: -\u00a1Es lo sexual lo que me produce m\u00e1s conflicto! Y Guadalupe-Amora le responde, desde el \u00e1ngulo \u00edntimo y profundo que otroga el discurso autobiogr\u00e1fico, pero tambi\u00e9n desde el \u00e1ngulo del discurso feminista: \u201c-La sexualidad tiene que ver con la vida. Es algo cotidiano, pero nos lo han rodeado de tantos tab\u00faes que nos resulta dif\u00edcil conciliarla con nuestro af\u00e1n de ser coherentes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir del discurso auto biogr\u00e1fico, Rosamar\u00eda Roffiel aborda t\u00f3picos que sobre pasan a la yo, se transforma en la otra, en las otras. Desde este discurso \u00edntimo, personal donde la mayor\u00eda de las escritoras han traspasado muros aparentemente inquebrantables y han obtenido su \u201ccuarto propio\u201d; en el caso de Rosamar\u00eda en Amora, super\u00f3 los l\u00edmites autobiogr\u00e1ficos y autoficcionales, considerando la definici\u00f3n de Julia Musitano: \u201c\u2019mi\u2019 existencia se hace ficci\u00f3n, invento porque me expongo a lo desconocido. Mi existencia no se convierte en imaginaria, sino que se trata de una exposici\u00f3n ficticia sobre el car\u00e1cter real de mi existencia. Se establece la identidad can\u00f3nica autobiogr\u00e1fica entre autor, narrador y personaje, pero al mismo tiempo se rompe con ella, al presentarse como ficci\u00f3n, verdadero y falso sim\u00falt\u00e1neamente\u201d, en el caso de Amora, har\u00edamos una peque\u00f1a correcci\u00f3n: autora, narradora, personaja y personajas, pues Rosamar\u00eda a trav\u00e9s de su narradora-personaja Guadalupe, se bifurca en las otras y las otras, a su vez, se bifurcan en ella.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aguirre, N. L. C. (2007). \u201cLa identidad femenina dentro de la novela mexicana\u201d. <em>In Las dos orillas: actas del XV Congreso de la Asociaci\u00f3n Internacional de Hispanistas<\/em>. Monterrey, M\u00e9xico, del 19 al 24 de julio de 2004 (pp. 91-100). Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (M\u00e9xico).<\/p>\n\n\n\n<p>Barthes, R. (1983). <em>El grano de la voz: Entrevistas 1962-1980<\/em>.ista de estudios de g\u00e9nero, 3(28), 59-83.<\/p>\n\n\n\n<p>Hurtado, M.T. (2015). \u201cLa sexualidad femenina\u201d. Alternativas en Psicolog\u00eda. Revista semestral. Tercera \u00e9poca. A\u00f1o XVIII, (113-120).<\/p>\n\n\n\n<p>Potok-Nycz, M. (2009). \u201cEl texto femenino: el discurso literario como expresi\u00f3n de la diferencia\u201d. <em>Itinerarios: revista de estudios ling\u00fc\u00edsticos, literarios, hist\u00f3ricos y antropol\u00f3gicos<\/em>, (10), 205-219.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez-Shadow, M. (1991). <em>La mujer azteca<\/em> (Vol. 6). Uaem.<\/p>\n\n\n\n<p>Roffiel, R.M. (1989). <em>Amora<\/em>. Planeta (M\u00e9xico).<\/p>\n\n\n\n<p>Trejo Fuentes, I. (2001). Rosa Mar\u00eda Roffiel: amora.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivero Mar\u00edn, C. E. (2008). \u201cEl cuerpo como paradigma te\u00f3rico en literatura\u201d. <em>La ventana. Revista de estudios de g\u00e9nero<\/em>, 3(28), 59-83.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por M\u00f3nica Astorga Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur. Amora, primera novela l\u00e9sbica en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":606,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,75],"tags":[],"class_list":["post-605","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales","category-escritoras-resistentes"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/605"}],"collection":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=605"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/605\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":607,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/605\/revisions\/607"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}