{"id":349,"date":"2024-05-08T21:35:04","date_gmt":"2024-05-08T21:35:04","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=349"},"modified":"2024-08-12T16:52:53","modified_gmt":"2024-08-12T16:52:53","slug":"escritoras-resistentes-el-rastro-de-elena-garro-y-la-hija-de-rappaccini-de-octavio-paz-dos-discursos-de-la-mujer-veneno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/05\/08\/escritoras-resistentes-el-rastro-de-elena-garro-y-la-hija-de-rappaccini-de-octavio-paz-dos-discursos-de-la-mujer-veneno\/","title":{"rendered":"Escritoras Resistentes | \u201cEl rastro de Elena Garro y La hija de Rappaccini de Octavio Paz: dos discursos de la mujer veneno\u201d"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"259\" height=\"194\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Esc.Res2_.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-350\"\/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reflexiones Sobre el Tratamiento de la Mujer y el Poder en &#8216;La hija de Rappaccini&#8217; y &#8216;El rastro&#8217; de Elena Garro<\/h2>\n\n\n\n<p>Por M\u00f3nica Astorga<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/\"><em>Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur.-<\/em><\/a> Las \u00faltimas semanas, en un ejercicio de nostalgia, he meditado mi acercamiento al estudio de la literatura escrita por mujeres, que se cristaliz\u00f3 de una manera contundente y comprometida durante la pandemia. Lo recuerdo perfectamente: se me invit\u00f3 a participar en una mesa virtual de an\u00e1lisis y reflexi\u00f3n en torno a Elena Garro y la cr\u00edtica feminista que aborda su teatro, al lado de la Dra. Patricia Rosas Lop\u00e1tegui. Fue una experiencia maravillosa y reveladora. Llevaba varios a\u00f1os con una inquietud intensa en escritoras, sus temas, estilos, diferencias discursivas entre escritoras y escritores, pero los c\u00e1nones literarios patriarcales manten\u00edan en la invisibilidad esos derroteros. Sin embargo, acercarme de una manera m\u00e1s rigurosa y consciente a la literatura de Elena y escuchar a la Dra. Lop\u00e1tegui, hizo brotar la cosquilla de la teor\u00eda literaria feminista que se convirti\u00f3 en una efervescencia que brotaba en mi interior, llen\u00e1ndome de una inquietud y curiosidad indescriptibles: por fin encontr\u00e9 mi sitio en el mundo y en la literatura. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, en junio de 2023, mis inquietudes literarias tomaron cada vez m\u00e1s forma a trav\u00e9s del curso-taller permanente escritoras resistentes, como un espacio donde puedo realizar y transmitir esa \u00f3ptica femenina y feminista que otorga una posibilidad distinta de di\u00e1logo, tanto con escritoras como escritores y desmitificar los discursos arcaicos patriarcales, adem\u00e1s de conocer y estudiar con justicia a escritoras de distintas \u00e9pocas y nacionalidades que a\u00fan hoy permanecen en la invisibilidad. Del mismo modo, a partir del camino del estudio y la praxis taller\u00edstica, abordar temas, g\u00e9neros y enfoques que representaban l\u00edmite y hasta tab\u00fa en los estudios literarios can\u00f3nicos. <\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la primera escritora con quien tuve acceso a la luz de la teor\u00eda literaria feminista, fue Elena Garro. El rastro, publicada por primera vez en 1957, fue mi participaci\u00f3n en aquella charla con la Dra. Rosas Lop\u00e1tegui. Obra en un acto; explora el imaginario de y desde \u201cla otredad\u201d, partiendo de la corporeidad, esto es, Elena Garro nos plantea un universo donde la mujer es cuerpo, pero tambi\u00e9n es espacio y es tiempo, luego entonces, Garro ofrece paradigmas identitarios femeninos, desde el plano individual y, por supuesto, haciendo resonancia en lo social. Por otro lado, ya hab\u00eda trabajado anteriormente La hija de Rappaccini (1956), obra en un acto de Octavio Paz, e inevitablemente me condujo a un ejercicio comparativo de las voces discursivas femenina y masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>Partamos con la premisa de que ambas obras son en un acto y pertenecen al g\u00e9nero dram\u00e1tico farsa tr\u00e1gica. Mientras que La hija de Rappaccini es la primera y \u00fanica obra dram\u00e1tica de Paz, Elena tiene m\u00e1s de diez textos dram\u00e1ticos, adem\u00e1s de novelas, cuentos, poes\u00eda y trabajo period\u00edstico. Por otro lado, La hija de Rappaccini se estren\u00f3 en el segundo programa de Poes\u00eda en voz alta en 1956; Elena por su parte, estren\u00f3 en el cuarto programa de Poes\u00eda en voz alta en 1958 tres obras en un acto: Un hogar s\u00f3lido, Andarse por las ramas y Los pilares de do\u00f1a Blanca. En el texto de Octavio, el rol protag\u00f3nico recae en el personaje femenino, Beatriz; en El rastro de Elena, el protagonista es el personaje masculino, Adri\u00e1n; en La hija de Rappaccini, el antagonista es el personaje masculino, el doctor Rappaccini y en El rastro, la antagonista es el personaje femenino, Delfina. En La hija de Rappaccini el antagonista, el doctor Rappaccini, es el padre de la protagonista, Beatriz; en El rastro, el protagonista, Adri\u00e1n, es el esposo de la antagonista, Delfina. Por supuesto, invertir estos roles, antagonista-protagonista, otorga una carga simb\u00f3lico-discursiva muy peculiar, m\u00e1s si partimos de la idea que el protagonista representa los intereses y deseos individuales y el antagonista representa la sociedad; en el g\u00e9nero dram\u00e1tico ambos intereses significan una lucha, un choque de fuerzas. Sin dejar de acotar que La hija de Rappaccini de Paz es una adaptaci\u00f3n del cuento \u201cRappaccini\u2019s daughter\u201d de Nathaniel Howthorne y El rastro de Garro, es una historia original. <\/p>\n\n\n\n<p>En primera instancia, algo que sobresale y acapara mi atenci\u00f3n de ambos textos, es el tratamiento femenino desde la imagen de la mujer veneno. A trav\u00e9s de la historia, comenta C\u00e1ndida Ferrero <\/p>\n\n\n\n<p>        [\u2026] en textos sapienciales y m\u00e9dicos desde la antig\u00fcedad, [\u2026] el episodio de la \u00abdoncella ponzo\u00f1osa\u00bb, en el que se narra c\u00f3mo una muchacha, desde ni\u00f1a, ha sido envenenada paulatinamente de tal manera que llegar\u00e1 a ser veneno ella misma, arma eficaz contra hombres poderosos (Ferrero, 2015: 160)<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos textos, resalta la presencia de la mujer veneno, es decir, la imagen de la mujer como portadora de un mal: Beatriz trae consigo el veneno que su padre le impone al aspirar los aromas de las plantas envenenadas en el jard\u00edn que su padre cre\u00f3, con la finalidad de obtener el poder de la inmortalidad: \u201c\u00a1Jard\u00edn de fuego, jard\u00edn donde la vida y la muerte se abrazan para cambiarse sus secretos!\u201d (Paz, 2008: 26). Por su lado, Delfina en El rastro, es considerada por Adri\u00e1n, su esposo, poseedora de un mal que lo ha envenenado a \u00e9l: \u201cQuieres maldecirme, secarme el canto, apagarme la garganta, sembrarme el miedo\u2026\u201d (Garro, 1981: 62); por ello la aniquila, a ella y al hijo que espera, en un reclamo de poder. <\/p>\n\n\n\n<p>El poder y la fuerza se manifiesta en los dos textos. El poder por parte del padre en La hija de Rappaccini y del esposo en El rastro. La divergencia se aproxima en el tratamiento de los personajes femeninos: en el drama de Paz, Beatriz lo acepta, \u201cEstoy contenta con mi suerte y soy feliz en este jard\u00edn [\u2026]\u201d (Paz: 16); Garro por su parte, propone un personaje que, al ser portadora y dadora de vida, se convierte, a trav\u00e9s de su cuerpo, en una figura venenosa y a trav\u00e9s de su sangre \u2014muerte\u2014, Adri\u00e1n ser\u00e1 liberado del \u201cenvenenamiento\u201d o \u201chechizo\u201d que Delfina ha provocado en \u00e9l: \u201c\u00bfD\u00f3nde andas, hechicera de los hombres?\u201d (Garro: 62).<\/p>\n\n\n\n<p><br>As\u00ed pues, La hija de Rappaccini, refleja en Beatriz una especie de romantizaci\u00f3n del sacrificio femenino, pues ella, consciente, acepta y asume transfigurar su naturaleza por su padre y convertirse en muerte y vida simult\u00e1neamente. El rastro por otro lado, establece la trayectoria de Delfina hacia la ruta del destino, es decir, ella no asume su \u201csacrificio\u201d sino que le es dado por Adri\u00e1n. Sin embargo, ambos textos proponen la ruptura de la esencia femenina: una es dada por voluntad propia, primero al padre y, posteriormente, a Juan, el enamorado \u2014La hija de Rappaccini\u2014; la otra, es arrancada por la figura del marido \u2014El rastro\u2014. <\/p>\n\n\n\n<p>En esta breve reflexi\u00f3n en torno a dos importantes textos de la dramaturgia mexicana, pudimos percatarnos de dos visiones de la feminidad. En El rastro se expone y denuncia directamente el poder y la fuerza ejercido en el cuerpo de la mujer y el deseo de aniquilar su esencia y naturaleza: feminicidio. Por el contrario, en La hija de Rappaccini es otorgado, es decir, voluntariamente Beatriz se sacrifica por el deseo de poder del padre y transfigura su naturaleza en veneno; sin embargo, se convierte en la Eva del G\u00e9nesis, al \u201ctraicionar\u201d al padre revirtiendo los efectos venenosos de su sangre para poder estar con Juan, su enamorado. Finalmente, ambas, con trayectorias y discursos distintos, son despojadas y expulsadas de su para\u00edso. Condenadas por su propia naturaleza. <\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda: <\/p>\n\n\n\n<p>Garro, E. (1982). El rastro. Tramoya, 21 y 22, 55-67. Hern\u00e1ndez, C. F. (2015). <\/p>\n\n\n\n<p>La doncella ponzo\u00f1osa. Tradici\u00f3n y s\u00edmbolo en Octavio Paz. La letteratura ispanoamericana e il Nobel, 37, 160-176. <\/p>\n\n\n\n<p>Octavio, P. (2008). La hija de Rappaccini. Ediciones Era.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones Sobre el Tratamiento de la Mujer y el Poder en &#8216;La hija de Rappaccini&#8217;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":350,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,75],"tags":[68,41,37,36,32],"class_list":["post-349","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editoriales","category-escritoras-resistentes","tag-escritoras-resistentes","tag-literatura","tag-mujeres-aliadas","tag-mujeres-saladas","tag-mujeresaladas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349"}],"collection":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=349"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":352,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349\/revisions\/352"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/350"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=349"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}