{"id":331,"date":"2024-04-14T20:45:13","date_gmt":"2024-04-14T20:45:13","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=331"},"modified":"2024-04-14T20:45:14","modified_gmt":"2024-04-14T20:45:14","slug":"dejame-ver-las-mariposas-de-cristal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/04\/14\/dejame-ver-las-mariposas-de-cristal\/","title":{"rendered":"D\u00e9jame ver, las mariposas de cristal"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"453\" height=\"596\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/MARIPOSAS.jpg\" alt=\"D\u00e9jame ver, las mariposas de cristal\" class=\"wp-image-332\" srcset=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/MARIPOSAS.jpg 453w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/MARIPOSAS-228x300.jpg 228w\" sizes=\"(max-width: 453px) 100vw, 453px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por Ana Korea Espinoza Ortega.<\/p>\n\n\n\n<p>Viviendo entre rosas y espinas conoc\u00ed la verdad: No hay mariposas de cristal en este mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Hace mucho tiempo mi nana me cont\u00f3 una historia: \u201cSi eres una buena ni\u00f1a, te visitar\u00e1n las mariposas de cristal\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;\u00bfDe cristal, nana?&#8221; Yo pregunt\u00e9 y ella, sin la menor verg\u00fcenza de enga\u00f1ar a un ni\u00f1o, respondi\u00f3 que s\u00ed: &#8220;Mariposas de cristal, las m\u00e1s hermosas que alguna vez podr\u00e1s ver, con alas tan finas que sus aleteos son silenciosos y colores que se reflejan a trav\u00e9s de la luz, como un hermoso \u00f3palo&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese entonces no sab\u00eda c\u00f3mo era el \u00f3palo y no me importaban los aleteos silenciosos, pero qued\u00e9 cautivada por tan hermosa descripci\u00f3n que infer\u00ed s\u00f3lo por el tono de nana al contarlo, dot\u00e1ndolo de maravilla inclusive a trav\u00e9s de mi joven ignorancia. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ten\u00eda ocho a\u00f1os no termin\u00e9 mi comida, porque odiaba el jitomate. Nana no me oblig\u00f3 a terminarlo, s\u00f3lo suspir\u00f3 y dijo: \u201cLos buenos ni\u00f1os terminan sus platos\u201d . . . Y s\u00f3lo los buenos ni\u00f1os pueden ver mariposas de cristal, complet\u00f3 mi mente en silencio, a merced del constante recordatorio de las antiguas palabras de nana. Tom\u00e9 el jitomate con asco, no qued\u00f3 nada en el plato. Lo vomit\u00e9 todo en la noche. Y aunque deber\u00eda estar preocupada por tomar medicamentos estomacales que odio, lo \u00fanico que pens\u00e9 es que a\u00fan comiendo algo tan desagradable no pod\u00eda ver las mariposas de cristal. Tal vez a\u00fan no era lo suficientemente buena como los ni\u00f1os deben ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed doce a\u00f1os me vino la regla. Nana me ense\u00f1\u00f3 a usar toallas sanitarias, tomar t\u00e9s de manzanilla e infusiones, pedir permisos \u201cespeciales\u201d a las maestras y a estudiar a\u00fan con c\u00f3licos. Me tra\u00eda chocolate y me pon\u00eda cobijas, feliz de que fuera una buena estudiante. Cuando en la escuela sufr\u00eda dolor por los c\u00f3licos, s\u00f3lo ten\u00eda que acercarme a alguna maestra o enfermera para informarle de mi situaci\u00f3n, con la debida prudencia, como nana me ense\u00f1\u00f3. Luego esa persona me ayudar\u00eda. Muy sencillo de aprender, muy sencillo de recordar. Caminando por los pasillos hasta la enfermer\u00eda, ve\u00eda con tristeza los rayos del sol burl\u00e1ndose de m\u00ed, demostraban con su calidez que, aunque ellos existieran, no traspasar\u00edan con delicadeza las alas de las mariposas de cristal, para hacerlos parecer bellos \u00f3palos. <\/p>\n\n\n\n<p>No puede ser, \u00bfa\u00fan siguiendo todas estas instrucciones, no soy una buena ni\u00f1a? <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed catorce a\u00f1os nana me ense\u00f1\u00f3 a cocinar. Yo hac\u00eda platos deliciosos para ella y para m\u00ed cuando sus dedos no pod\u00edan moverse y le dol\u00edan las articulaciones. Pon\u00eda una carpeta para ella en la mesa y otra para m\u00ed, ambas muy lindas. Nana me dijo que esta vez deber\u00eda agregar dos carpetas m\u00e1s, porque los t\u00edos vendr\u00edan a comer. Las agregu\u00e9 e hice la comida, cuando terminaron de comer me dieron las gracias. Recog\u00ed cada carpeta, las guard\u00e9 y lav\u00e9 los platos, porque las manos de nana no se encontraban bien. Hice mi tarea, estudi\u00e9 y me ba\u00f1\u00e9. Esa noche, como todas las dem\u00e1s, no me visit\u00f3 ninguna mariposa de cristal, tal vez me estaba volviendo vieja. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed diecis\u00e9is a\u00f1os tuve mi primera pelea con nana. Quer\u00eda aprender a conducir, pero nana no pod\u00eda ense\u00f1arme porque no sab\u00eda y mis t\u00edos no me ayudar\u00edan si nana no daba el permiso. Al principio estaba tan molesta con nana que no le hablaba, fue s\u00f3lo tiempo despu\u00e9s que comprend\u00ed, escuchando a escondidas y por error, que fueron mis t\u00edos qui\u00e9nes le dijeron a nana que no era correcto que una muchacha aprendiera esos oficios, que deb\u00eda centrarme en estudiar y que ellos pod\u00edan llevarme y traerme en el carro, porque para eso estaban ellos. Nana s\u00f3lo acept\u00f3 en silencio, pero sab\u00eda que aunque los t\u00edos no lo dijeran, todo habr\u00eda sucedido exactamente igual. <\/p>\n\n\n\n<p>En esas fechas s\u00f3lo pod\u00eda pensar que si miraba a una maldita mariposa de cristal, la encerrar\u00eda para arrancarle las alas y que no pudiera atormentar a m\u00e1s ni\u00f1as. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed dieciocho a\u00f1os nana falleci\u00f3. En realidad ya era muy vieja y me cuidaba mucho porque no ten\u00eda padres. <\/p>\n\n\n\n<p>Mis t\u00edos organizaron un funeral peque\u00f1o y limpio, me dijeron que de ahora en adelante las cosas ser\u00edan un poco m\u00e1s dif\u00edciles porque nana no estar\u00eda y hab\u00eda mucho que hacer en casa y gastos que mantener. <\/p>\n\n\n\n<p>Mi t\u00eda pol\u00edtica se acerc\u00f3 a m\u00ed d\u00edas despu\u00e9s, para instruirme acerca de c\u00f3mo deb\u00eda lavar la ropa y manteles para que no se mancharan, recordarme que deb\u00eda barrer con tales artificios de limpieza y c\u00f3mo pod\u00eda remendar ropa. Yo lo aprend\u00ed s\u00f3lo para no ser grosera, pero no entend\u00eda para qu\u00e9 me servir\u00eda eso si yo iba a estudiar Derecho en la universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis t\u00edos dijeron que el dinero no alcanzaba. Que no podr\u00eda estudiar una carrera. Pero yo me enter\u00e9, as\u00ed como me enteraba de todo lo que no deber\u00eda saber y de todo lo que sab\u00eda sin querer hacerlo, que no faltaba dinero sino voluntad, o tan s\u00f3lo tiempo. Eso es lo que entend\u00ed cuando los escuch\u00e9 decir que \u201cera una pena que alguien tan joven debiera quedarse en casa para ayudar, pero que despu\u00e9s de todo no hab\u00eda nada que se pudiera hacer, si es lo que me toc\u00f3 ya que nana no estaba m\u00e1s y la t\u00eda pol\u00edtica se ocupaba cuidando a los ni\u00f1os por la tarde\u201d. En ese momento no sent\u00ed rabia, porque nana se hab\u00eda encargado de que no notara nada anormal. Sin embargo, eso no evit\u00f3 que sintiera un vac\u00edo en el pecho, tal vez porque nana no me ense\u00f1\u00f3 qu\u00e9 hacer con \u00e9l, o porque ella tampoco supo c\u00f3mo lidiar con ello. <\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00eda que era injusto que todo eso pasara, no quer\u00eda enojarme con nana por dejarme esta carga y abandonarme, pero tampoco quer\u00eda renunciar a mis deseos. <\/p>\n\n\n\n<p>Por la ma\u00f1ana limpiaba y dejaba la comida hecha, en la tarde trabajaba y por las noches tomaba clases en la universidad. Tuve que elegir una carrera que se ofertara en ese horario, por lo que renunci\u00e9 a Derecho. Estaba bien mientras pudiera estudiar, o eso me repet\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed veinte a\u00f1os mi rutina termin\u00f3 cobr\u00e1ndome factura. Dej\u00e9 las clases de la universidad que tomaba en las noches porque no pude ponerme al corriente con las asignaturas, no abandon\u00e9 mi trabajo porque la casa se hab\u00eda acostumbrado al ingreso qu\u00e9 aportaba, que era necesario. Las mariposas de cristal no cruzaban por mi mente ya, y la cara de nana comenzaba a desdibujarse, como se desdibuja lo que en el olvido se pierde. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed veinticinco a\u00f1os volv\u00ed a recordar a las mariposas de cristal. De la boca de una prima, que arrullaba a su ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os: \u201cSi eres una buena ni\u00f1a, te visitar\u00e1n las mariposas de cristal\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a peque\u00f1a parec\u00eda a\u00fan no entender, pero daba una sonrisa tonta ante las palabras \u201cmariposas de cristal\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Un fuego subi\u00f3 por mi pecho, mis manos callosas y maltratadas no parec\u00edan tan viejas y sent\u00ed que a\u00fan pod\u00eda luchar por lo que deseaba. Pero eran las dos de la tarde y si no empezaba a hacer la comida a esa hora, no estar\u00eda lista. Me levant\u00e9 y comenc\u00e9 a picar la verdura y el fuego en mi pecho se apag\u00f3 mientras encend\u00eda el fog\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Cumpl\u00ed treinta a\u00f1os, me enamor\u00e9. Era un hombre igual a cualquier otro, sin nada especial, pero era mi primer amor y eso lo hac\u00eda diferente a los dem\u00e1s. Nos casamos en noviembre y tuve a mi primer hijo en julio. Aunque nunca hab\u00eda tenido ni\u00f1os, hab\u00eda cuidado a tantos primos y sobrinos que no se me dificult\u00f3 la tarea, casi cre\u00ed que estaba hecha para eso.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Cuando cumpl\u00ed cuarenta a\u00f1os ya ten\u00eda tres hijos, un var\u00f3n (el mayor) y dos ni\u00f1as. Mi esposo les ense\u00f1aba en casa cosas que yo no pod\u00eda, como avances que ve\u00eda en las noticias o les ayudaba con sus tareas de la escuela que cada vez eran m\u00e1s dif\u00edciles para m\u00ed. Cuando mis ni\u00f1as cumplieron diez a\u00f1os les ense\u00f1\u00e9 a cocinar y a poner las carpetas, por su parte mi esposo le ense\u00f1\u00f3 a mi hijo a manejar y a arreglar el carro. Tambi\u00e9n tuve esa charla especial con mis ni\u00f1as, para cuando ocuparan pedirle ayuda discretamente a alguna maestra o enfermera en la escuela. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed cincuenta a\u00f1os, mis t\u00edos y t\u00eda pol\u00edtica ya ten\u00edan sus tumbas junto a la de mi nana, y aquellos tiempos donde viv\u00edamos bajo la misma casa me parec\u00edan tan lejanos como las historias infantiles que nana me contaba. Mis manos ahora estaban arrugadas por la edad, y no por mis labores, aunque mis labores las marchitaron m\u00e1s r\u00e1pido. <\/p>\n\n\n\n<p>A los sesenta todos mis hijos estaban casados y ten\u00edan a sus propias familias. De todos mis nietos s\u00f3lo hab\u00eda conocido a Margarita, porque mi hijo me ped\u00eda que le ayudara a cuidarla. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpl\u00ed setenta mi amado esposo ya hab\u00eda fallecido, esperando por m\u00ed alg\u00fan d\u00eda. Yo ten\u00eda a una de mis bisnietas en brazos, mientras la sosten\u00eda y arrullaba, palabras que ni siquiera sab\u00eda que ten\u00eda afloraron de mis labios agrietados por la edad: \u201cNo existen, las mariposas de cristal\u201d. Pero yo era tan vieja y mi bisnieta tan joven, que esta verdad simplemente pas\u00f3 como un delirio m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>Nunca necesit\u00e9 ser una &#8220;ni\u00f1a buena&#8221; y nunca quise serlo, pero ahora que mi cuerpo no puede continuar, pude entender que este peso en mi pecho, que nunca se fue, es una insatisfacci\u00f3n que nunca podr\u00e9 terminar de comprender, porque ni siquiera la ilusi\u00f3n de ver las mariposas de cristal se acerca remotamente a la posibilidad de so\u00f1ar, que no me ense\u00f1aron, que nunca aprend\u00ed y que no s\u00e9 c\u00f3mo llorar, porque la p\u00e9rdida no me ense\u00f1\u00f3, qu\u00e9 fue lo que perd\u00ed. Dan las dos y media, con mi bisnieta en brazos, me levanto lentamente y con esfuerzo, para entregar a la ni\u00f1a que mis nietos hab\u00edan venido a recoger. <\/p>\n\n\n\n<p>Tengo setenta y cinco a\u00f1os, no creo poder llegar a un a\u00f1o m\u00e1s y tampoco lo deseo, creo que los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo saben. <\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no soy tan tonta como para seguir creyendo en lo que alguna vez cre\u00ed cuando era una ni\u00f1a, s\u00e9 que la ilusi\u00f3n y el deseo pueden brotar de la desesperaci\u00f3n de mis \u00faltimos esfuerzos, de la esperanza de saber que lo he hecho bien y de que no me arrepiento de nada, aunque lo hago. As\u00ed que, por una sola vez en la vida, antes de que mis ojos fallen o mi cuerpo deje de moverse, por favor d\u00e9jame ver, las mariposas de cristal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ana Korea Espinoza Ortega. Viviendo entre rosas y espinas conoc\u00ed la verdad: No hay&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":332,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,52],"tags":[57,41,36,32,50],"class_list":["post-331","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuentos-secciones","category-secciones","tag-cuentos","tag-literatura","tag-mujeres-saladas","tag-mujeresaladas","tag-sudcalifornianas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331"}],"collection":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331\/revisions\/333"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/332"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}