{"id":258,"date":"2024-03-08T21:03:25","date_gmt":"2024-03-08T21:03:25","guid":{"rendered":"https:\/\/mujeresaladas.com\/?p=258"},"modified":"2024-08-12T17:06:57","modified_gmt":"2024-08-12T17:06:57","slug":"florilegio-de-minucias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mujeresaladas.com\/index.php\/2024\/03\/08\/florilegio-de-minucias\/","title":{"rendered":"Florilegio de Minucias\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"913\" src=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Grevillea_Banksii_Illustrationes_Florae_Novae_Hollandiae_plate_9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-259\" srcset=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Grevillea_Banksii_Illustrationes_Florae_Novae_Hollandiae_plate_9.jpg 600w, https:\/\/mujeresaladas.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Grevillea_Banksii_Illustrationes_Florae_Novae_Hollandiae_plate_9-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Editorial I. Si mis palabras son espejo\u2026 No s\u00e9 si quiero verme.\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>Por Fernanda Cisneros<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/mujeresaladas.com\/\"><em>Mujeresaladas | La Paz, Baja California Sur.-<\/em>\u00a0<\/a>Las palabras son a la vez mi mayor inter\u00e9s y mi \u00fanico problema. Con ellas se construye y se inventa el mundo. Las colecciono como quien recoge conchas a la orilla de la playa. Cuando ni\u00f1a las catalogaba en mi mente; era como tener en la cabeza una caja infinita que llenaba con palabras divertidas, palabras que supieran bien al pronunciarse, o que se refirieran a cosas espec\u00edficas e inusuales, todas estas palabras terminaban en mi libreta infinita.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella \u00e9poca, poco me importaba compartir mi colecci\u00f3n de palabras; me tra\u00eda sin cuidado saber que mi vocabulario era avanzado para mi edad y, francamente, no me interesaba en lo m\u00e1s m\u00ednimo si los libros en que gastaba mis tardes eran adecuados para una ni\u00f1a de primaria. La escuela, los maestros r\u00edgidos con cuadernos llenos de n\u00fameros y las m\u00e9tricas arbitrarias de la SEP estaban lejos de mi mente cuando se trataba de mi colecci\u00f3n de palabras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de la vida me di cuenta de algunas cosas: la primera y la m\u00e1s sorprendente fue la revelaci\u00f3n de que no todos a mi alrededor caminaban con una cajita de palabras en la mente y que, de hecho, la mayor\u00eda de las personas no sent\u00edan una tristeza particular ante la idea de olvidar una o varias de las palabras interesantes que hab\u00edan escuchado en el d\u00eda; peor a\u00fan, recuerdo mi horror infantil ante la revelaci\u00f3n de que, de hecho, estas personas de mi infancia no prestaban mucha atenci\u00f3n a las palabras con las que se inventaban la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace a\u00f1os de esta revelaci\u00f3n. Ahora, mi caja de palabras se volvi\u00f3 un glosario personal que guardo en mi computadora, pues la vida que llevo me la invent\u00e9 demasiado grande para guardarlas s\u00f3lo en mi memoria. Los libros que le\u00eda en mi infancia definitivamente no eran \u201capropiados\u201d para mi edad, pero la biblioteca de mi casa nunca estuvo limitada por palabras tan restrictivas como \u201capropiado\u201d. Ahora, estudio literatura y leo los libros que me placen, bajo el mismo criterio de toda la vida: me parece interesante, inusual, bizarro, <em>ergo, <\/em>perfecto para leer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La compulsi\u00f3n por las palabras se transform\u00f3 en un impulso por escribir. En mi vida inventada, mis posibilidades de convertirme en escritora eran tan infinitas como la posibilidad de adquirir nuevas palabras para mi colecci\u00f3n. En la vida real, esta vida colectiva que nos inventaron, heredaron e impusieron, las posibilidades de mi carrera como escritora se vieron delimitadas por palabras pesadas de significados trucados: <em>dinero, carrera, academia, corrupci\u00f3n, queer, competencia, capitalismo, mujer\u2026 <\/em>\u00c9stas palabras como fantasmas que, inevitablemente, te jalan los pies en la noche, se aparecieron ante m\u00ed en cuanto impulso por escribir pas\u00f3 de un sue\u00f1o infantil a una pretensi\u00f3n seria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00e9 largos a\u00f1os en una batalla silenciosa con las palabras, tratando in\u00fatilmente de encontrar en alg\u00fan libro las respuestas al porqu\u00e9 la vida colectiva era tan distinta a la vida que yo me hab\u00eda inventado. Supuse que hab\u00eda sido yo quien se hab\u00eda inventado mal la vida. En mis libros encontr\u00e9 s\u00f3lo ecos; a mi voz se le unieron otras tantas voces empolvadas y me di cuenta de que no era s\u00f3lo yo quien ten\u00eda problemas con la vida colectiva. Deb\u00ed tener como trece a\u00f1os cuando me di cuenta de que no pod\u00edamos ser tantos con la vida mal-inventada, que hab\u00eda algo m\u00e1s que no estaba viendo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La vida sigui\u00f3 pasando mientras yo le\u00eda preguntas y me inventaba respuestas. Continu\u00e9 expandiendo mi colecci\u00f3n de palabras y comenc\u00e9 a escribir cuento; pero qu\u00e9 complejo es escribir algo congruente con tal abismo entre la vida inventada y la vida colectiva. De pronto, las palabras que hab\u00eda guardado ya no parec\u00edan divertidas, gustosas o inusuales, de repente est\u00e1bamos mi p\u00e1gina en blanco y yo luchando por encontrar las palabras <em>apropiadas.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La realidad es que sigo en esta batalla. Escribir me cuesta mucho m\u00e1s que leer porque en m\u00ed centro encuentro todav\u00eda las dudas impuestas por la vida colectiva. Me pregunto constantemente si mis palabras son adecuadas, si las ideas e historias que busco expresar no son demasiado simples, demasiado <em>m\u00edas<\/em>, como para que alg\u00fan lector imaginario comprenda y sienta lo que digo.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontrar el espacio desde donde surge esta revista ha sido uno de los pocos regalos que me ha hecho la vida colectiva. Encontrarme con mujeres vivas, presentes y reales que, como yo, comparten el impulso creador y la disonancia con la vida colectiva ha reanimado en m\u00ed las ganas de escribir, de establecer conexiones profundas para intentar salvar la distancia entre lo que me he inventado y aquello que puedo tocar. Hablando con mis colegas \u2014mis amigas, mi tribu, mis hermanas de creaci\u00f3n\u2014, me encontr\u00e9 con el mismo miedo de siempre. Esta pregunta existencialmente inconveniente de si vale la pena producir algunas palabras que, m\u00e1s que puertas para escapar la vida colectiva, sean espejos para vernos a los ojos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta editorial surge del miedo particular de verme reflejada en mis palabras. Espero que t\u00fa, lectora imaginaria, encuentres en mis palabras y en nuestra revista alg\u00fan eco que d\u00e9 consuelo a tus preguntas, porque me temo que a\u00fan no me he inventado una respuesta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Editorial I. 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